ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

5 de agosto 2003 - 00:00

Exhiben en Bellas Artes muestra de Hervé Fischer

ver más

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

La primera muestra en Buenos Aires de Fischer (París, 1941) se presentó hace treinta años en el Centro de Arte y Comunicación (CAYC). Las tesis de aquel período fueron reunidas por el artista en su libro «Teoría del arte sociológico». El primer manifiesto fue publicado por François Pluchart, en febrero de 1972, en «D'Artitudes International Nº 1". En esos trabajos críticos reflexionaba sobre «la higiene del arte»: la galería, el museo, la crítica y la vida del artista.

«¿Qué es el arte sociológico?», y «Significación del arte sociológico», aparecieron en 1974, año en que junto a Fred Forest y Jean-Paul Thénot creó el Grupo de Arte Sociológico. Señalaban que «(...)ponemos el arte en relación con su contexto sociológico, y llamamos la atención hacia los canales de comunicación y de difusión, tema nuevo en la historia del arte, que implica también una práctica nueva».

En 1980, cuando se radicó en Montréal, Fischer realizó «Ciudadanos-Escultores», experiencia participativa abierta a los ciudadanos de Chicoutimi, en la que se plantearon propuestas urbanísticas, arquitectónicas y escultóricas. En una postura muy cercana a Joseph Beuys, Fischer sostiene que el arte existe potencialmente en todos los hombres. «Todos somos creativos, todos podemos ser artistas», fue su convocatoria, cuando en 1983 presentó en el Museo de Arte Moderno de México, el evento social imaginario llamado «La Calle ¿adónde llega?». La propuesta invitaba a la concurrencia a «expresar las preocupaciones personales de su vida diaria, a opinar sobre lo qué era para ellos la sociedad mexicana, su pasado y su futuro».

Otro momento significativo en la obra de Fischer se inició hacia 1985, cuando fundó con Ginette Major la Ciudad de las Artes y de las Nuevas Tecnologías de Montreal. La revolución electrónica ha sido el cimiento y el motor del mundo desde la segunda mitad del siglo, y el arte no permaneció ajeno a esta transformación: las nuevas formas de creación sellaron una alianza con la tecnología, lo que fue conduciendo, cada vez más, hacia el reinado de una nueva estética.




Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias