Semidesnuda, envuelta en zorros o gladiolos, o remarcada por aros, rosas, capelinas, humo de cigarrillos, y varas de mimbre, la joven aparece en una veintena de retratos, que trascendieron en su momento, y luego quedaron debidamente ignorados. Durante años permanecieron ocultos en frágiles negativos de vidrio, y su conservación fue casi un milagro que hoy sale a la luz. Milagro, que dichos negativos de vidrio no se destruyeran con el tiempo, y que ningún funcionario pudiera incautarlos, por más que buscara, empezando por Queda por hacerse una exposición del resto de las fotos de
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