27 de julio 2008 - 00:00
Falleció Yussef Chahin, el más grande cineastas egipcios
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El presidente francés, Nicolas Sarkozy, calificó a Chahin de "ferviente defensor de la libertad de expresión y de las libertades individuales y colectivas".
"El séptimo arte acaba de perder a uno de sus más célebres servidores", añadió Sarkozy en un comunicado, en el que destacó la lucha del realizador por denunciar "la censura, el fanatismo y el intregrismo".
El presidente del Festival de Cannes, Gilles Jacob, aseguró por su parte que el festival "llora a un gran cineasta, pero también a un amigo, un modelo y un ejemplo".
"Para nosotros, era un realizador valiente, un poeta imaginativo, un hombre libre desbordante de humanidad", añadió Jacob.
Educado en francés e inglés, Chahin se marchó con 21 años a estudiar cinematografía a Pasadena, en California (EEUU) y retornó a su país para liderar el cine egipcio, por entonces el más influyente del mundo árabe.
"Quería ser actor, pero se dio cuenta que tartamudeaba un poco y que no era suficientemente guapo, por lo que se dijo que iba a actuar a través de los otros", recordó uno de esos actores, Omar Sharif, una estrella mundial descubierta por Chahin.
Pobreza, combate obrero y lucha por la independencia marcaron la obra comprometida del cineasta en los años 50 y 60, que utilizó sus melodramas neorrealistas para hacer llegar al público sus mensajes políticos.
Entre sus principales películas destacan "Aguas negras" (1956) con Sharif, "Estación central" (1958) y "La Tierra" (1969), obra maestra poética y política consagrada al mundo agrícola.
Sin renunciar al cine político, Chahin se lanzó a rodar una trilogía autobiográfica con "¿Alejandría... Por qué?" (1978), "La memoria" (1982), "Alejandría aún y siempre" (1989).
La expansión del islamismo sublevó a Chain, que en su infancia conoció un Egipto tolerante, multiétnico, en el que los cristianos como él y los judíos vivían en armonía.
"El emigrado" (1994), inspirándose en la vida del patriarca bíblico José, y "El destino" (1997), sobre la vida del filósofo árabe del siglo XII Averroes, le sirvieron a bíblico para ganarse el rechazo y la censura de los integristas egipcios.
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, el cineasta filmó un controvertido cortometraje, dentro de una película colectiva, y posteriormente otra en 2004 para mostrar su desamor por Estados Unidos.
Crítico del régimen autócrata egipcio, su última película, "El caos", codirigida con Jaled Yussef en 2007, no tuvo el éxito esperado, ni en Egipto, ni en el extranjero.



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