Famoso show canadiense deja de hacerse esperar

Espectáculos

A 22 años de su creación, la famosa troupe canadiense Cirque du Soleil (fundada en Montreal por un ex zanquista y lanzallamas Guy Lalibeté) visita por primera vez la Argentina con su espectáculo «Saltimbanco», estrenado en 1992 y utilizado desde entonces como carta de presentación en cada nueva gira internacional de la compañía.

Su debut en Buenos Aires tendrá lugar el próximo 5 de mayo en una carpa ubicada en Costanera Sur, con una superficie de aproximadamente 10.000 m2 y dos manzanas de terreno que será rellenado y parquizado previamente para poder instalar en él varias torres de iluminación, una playa de estacionamiento para mil automóviles y distintas áreas públicas, con un puente de acceso. Este primera gira por Sudamérica (algo que hasta hace pocos años, por los costos, parecía imposible) tendrá su primera escala en Santiago de Chile, donde debutará el próximo 16 de marzo. En Buenos Aires la compañía ofrecerá 50 funciones para luego seguir a Brasil. «Saltimbanco es un homenaje al artista callejero, aquel que con sus destrezas es capaz de aportar un poco de ilusión y de alegría en un mundo sumido en la desesperación», anuncian en su página web. No es casual que éste haya sido estrenado luego de la primera invasión a Irak.

Integrado por 55 artistas de 15 nacionalidades diferentes (entre ellos un argentino que participa del número «boleadoras»), el grupo se distingue por su acrobacia, malabares, equilibrismo y otras destrezas circenses concebidas con criterio teatral.

«Saltimbanco»
tiene el sello del director Franco Dragone (quien se apartó y actualmente regentea sus propios espectáculos). Obviamente, quienes han visto los montajes fijos del Cirque du Soleil -en teatros construidos especialmente como el acuático «O» en el Hotel Bellagio de las Vegas, Mystère en el hotel Treasure Island de la misma ciudad o «La Nouba» en el Disneyworld de Orlando- descubrirán que «Saltimbanco» no tiene la misma magnificencia y despliegue técnico de aquellos. Eso sí, las entradas no son para todos: el precio oscila entre $90 y $450. Una platea $180 martes y miércoles, y $ 220 jueves a domingo.

Dialogamos con
Matthew Jessner, uno de los directores artísticos de la compañía.

Periodista: La gente identifica al Cirque con Franco Dragone. ¿Se sigue manteniendo el criterio estético impuesto por él?

Matthew Jessner: El fue uno de los fundadores y creadores del Cirque junto a Laliberté y a Gilles Ste-Croix, pero siempre trabajó en equipo. Sin duda aportó un sello estético muy particular, y su influencia artística tiñó todo lo que se producía. El tiene ahora su propia compañía y no hay competencia entre nosotros, porque su lenguaje fue variando. Lo considero un creador extraordinario. Su último show en Las Vegas, «Le rêve» («El sueño») también es con agua, pero no es acuático como «O».


P.:
Lo que sucede en escena en Las Vegas, con y sin agua, es tan extraordinario que parece sobrenatural. ¿Cree que va a ser posible mejorar esa marca?

M.J.: Oficialmente, no debería contestar a esa pregunta. Pero le voy a decir algo extraoficial. Yo, personalmente, jamás vi en mi vida algo como «O». Nunca. No sólo hablando de circo, con cualquier cosa que lo compare en cine, teatro o danza. Es lo más extraordinario que ví hasta ahora. Pero esa es mi impresión personal, porque al mismo tiempo y por diferentes razones -y esto no depende de una cuestión de marketing- hay gente que prefiere otros shows, Kà (Hotel MGM de Las Vegas), La Nouba o este que traemos ahora.


P.:
El último espectáculo que estrenaron en Las Vegas también marcó un giro en el lenguaje de la compañía, al tratarse de un show prohibido para menores de 18 años.

M.J.: Usted se refiere a «Zumanity» (en alusión a «zoológico humano») Sí, con él dimos un giro completo. Tiene escenas muy eróticas.


P.:
¿Es cierto que dejaron de vender los videos de sus shows para evitar que los plagien?

M.J.: ¡Eso es un absurdo! ¿Cómo puede uno proteger algo así? Mostramos nuestros espectáculos por todo el mundo, hacemos castings en todas partes y nos interesa difundir lo que hacemos y alentar a la creación. O sea que difundimos nuestros espectáculos y después no queremos que nos roben ni una idea.


P.:
¿Este «Saltimbanco» es igual al que se vio en Asia, Europa u Oceanía?

M.J.: Así es. Tiene el mismo nivel en todas partes. No adaptamos, ni descontamos nada para venir a la Argentina.


P.:
Ustedes renovaron el espectáculo en general, no sólo el circo ¿pero no cree que el circo chino y el ruso fueron buenos modelos?

M.J.: No hay modelos. Tomamos elementos de todos lados que nos resultan inspiradores para nuestra música, vestuario, diseños de escenarios, maquillaje, etcétera. Es como un chef que combina distintos ingredientes. No reinventamos nada, tomamos distintos elementos y los combinamos de otra manera.


P.:
Sin embargo, «Dralion» (actualmente en gira por Europa) es en cierta forma un homenaje al circo chino y en « Saltimbanco» utilizan los tradicionales «mástiles chinos».

M.J.: No negamos a los circos tradicionales, al contrario, los respetamos mucho. Pero nosotros tenemos otro concepto de espectáculo. Tampoco tenemos animales, no porque nos parezca mal utilizarlos. No se trata de una cuestión política, porque es otra bella forma de arte, sólo que nosotros manejamos otro tipo de lenguaje.


Entrevista de Patricia Espinosa

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