28 de noviembre 2001 - 00:00

Festival austero: recortan un millón a Mar del Plata

José Miguel Onaindia
José Miguel Onaindia
El Festival de Mar del Plata del año próximo será un Festival acotado, y sufrirá un recorte de un millón de dólares con respecto al que se hizo este año. Sin embargo, las autoridades del Instituto de Cine prometen, aun dentro de la emergencia económica que vive el país, un nivel que no desmerezca el de una competencia internacional clase A. El presupuesto para Mar del Plata 2002 será de 1,2 millón de dólares, contra los 2,2 millones que terminó costando el de 2001.
 

«Hemos ganado en experiencia», dijo a este diario el titular del organismo, José Miguel Onaindia, « lo que nos va a permitir reducir enormemente los costos administrativos. Además, este año, así lo espero, la participación privada será superior a la de otras ediciones», agrega.
 
Onaindia también habló con este diario no sólo del próximo festival marplatense sino también de la futura rebaja consensuada en las salas de cine de todo el país, consecuencia directa de la campaña «Vamos al cine» de la semana pasada, y de los varios proyectos de ley que la industria confía en ver sancionados antes de la aprobación del presupuesto nacional.

Mar del Plata 2002

El Festival de cine, con la dirección artística de Claudio España, se realizará el año que viene entre el 7 y el 16 de marzo y, pese a que como en toda competencia internacional, su programación definitiva sólo se conoce con escasa anticipación a su inicio, ya se sabe que las películas argentinas que formarán parte de la competencia oficial serán «Historias mínimas» de Carlos Sorín (el director de «La película del rey», después de un largo período de inactividad en el cine) y «La caja negra», del debutante Luis Ortega (otro de los hijos de Palito que va camino a la fama).
 
Hay, por lo menos, tres integrantes del jurado confirmados:
Diego Galán, director durante muchos años del Festival de San Sebastián, el realizador chileno Silvio Caiozzi, y la actriz mexicana Patricia Reyes Spíndola, actriz fetiche del cine de Arturo Ripstein. Se le cursó ya una invitación a Ricardo Darín para integrarse al jurado.
 
Además de la competencia oficial, dos de las secciones básicas de la muestra serán
«Historias de la Revolución», dedicada al cine político latinoamericano de los años 60 y 70, cuya curadora será la profesora norteamericana Julienne Burton-Carvajal. El otro ciclo especial será una retrospectiva integral de la obra de Leopoldo Torre Nilsson, para la cual se están acopiando la mayor de copias existentes de sus obras tanto en el país como fuera de él. La intención de Onaindia es restaurar la totalidad del cine de Torre Nilsson para que forme parte del patrimonio del Instituto, una vez finalizado el Festival.
 
Entre las funciones especiales se proyectará, posiblemente a cielo abierto,
«Apocalpyse Now Redux», la versión restaurada y completa del film de Francis Ford Coppola, cuya duración ahora llega casi a las 4 horas.

Rebaja

«La campaña 'Vamos al cine', más allá de su trascendencia cinematográfica, representó un auténtico llamado de atención a la opinión pública, y a los sectores económicos, de que el cine por legítima popularidad puede volver a ser una industria posible», dice Onaindia.

En la semana del 15 al 21 de noviembre, la entrada a 2 pesos dejó 710.171 espectadores en todo el país, contra 339.370 en 2000, 333.133 en 1999 y 288.198 en 1998. La semana de promoción, además, coincidió con el censo nacional, lo que restó del fin de semana las funciones vespertinas de sábado y domingo.
 
Con todo, y como publicó ayer este diario, el sector de la distribución sigue mostrándose muy cauto a la hora de avanzar en el tema de la rebaja en las entradas.
«Lo de 'Vamos al cine' fue un regalo que se le hizo al público', sostiene un distribuidor líder. «Pensar en una rebaja fuerte, cuando nuestros costos están atados a tantos factores que no rebajarán, como los laboratorios y la publicidad por ejemplo, es algo que debe meditarse mucho. Además, la recesión golpea tan fuerte que ni aun rebajando, como ocurre con los shoppings y los supermercados, se ha evidenciado una mejora en el consumo».
 
Onaindia adelanta que mañana se realizará en el INCAA una reunión multisectorial, de donde podría salir un principio de consenso en el tema de la rebaja del precio de la entrada, y cuyo valor podría rondar entre los 5 y los 5,50 pesos. «Actualmente», aclara Onaindia, «el valor promedio de la entrada a nivel nacional es de 4,98 pesos. No hay que olvidad que el cine en el interior es mucho más barato que en la Capital. Sobre esos valores se trabajará. EL objetivo fundamental de esta iniciativa, además de aumentar sensiblemente la cantidad de espectadores, es mejorar los canales de comunicación con el público», agrega.
 
«No tenemos como objetivo una cantidad de público mínima a la que esperamos llegar. Se trata de acercar más público a las salas, y sobre todo recuperar al cine como alternativa de salida de esparcimiento accesible, una alternativa de salida barata que en la Capital ha venido perdiendo en los últimos años», dice.

Aval

Para la política cinematográfica oficial, la recuperación de ese público representaría un aval más sólido a la permanente demanda de la industria por recuperar la totalidad del fondo cinematográfico que prevé la Ley de Cine, sobre la que las retenciones del Tesoro nacional han llegado en algunos períodos a superar el 50%.

El año pasado, sobre una recaudación bruta de 54 millones de dólares (entradas al cine, impuesto al alquiler de video, retención del COMFER sobre películas por televisión), al INCAA le quedó una partida de 30.102.525 pesos luego de las retenciones. Por mecanismos legales, en mayo de ese año se le reconocieron 3,7 millones y en diciembre otros 8 millones. Este año, sobre una recaudación de 58 millones, el INCAA se quedó con 30.036.997 pesos, y se le reconocieron más tarde 2 millones en marzo y 8.831.000 millones en junio.
 
«La recuperación total de los fondos da seguridad jurídica y fortalece a la producción», dice Onaindia. Desde luego, librar todos esos fondos es una decisión política. «El cine, a diferencia de otras industrias», agrega «tiene un prestigio cultural y político que debe ser valorado. Es, diría yo, un elemento de política económica de valor internacional. No sólo estamos hablando de participar en festivales internacionales y difundir nuestra cultura, sino también de exportarlo en los circuitos comerciales de los más distintos mercados».
 
Onaindia señala que actualmente existen dos anteproyectos tendientes a modif icar la actual Ley de Cine, y que tienen como objetivo la recuperación total de los fondos. Uno que ya tiene un dictamen favorable en la Comisión de Cultura de Diputados, consistente en dos artículos que reforman la Ley de Cine, y el otro proyecto propone una conversión del fondo de fomento en un fideicomiso. «Es una práctica más habitual en el derecho de los países sajones, que consiste en que el Estado le conceda a un organismo de la administración pública, en este caso el Instituto de Cine, la administración de unos fondos. Desde luego, es otro camino posible para la recuperación de esos fondos».

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