«Mosquetero con las
manos juntas», óleo
realizado por Picasso en
1967 (116x89). (izquierda) La síntesis es una constante
en toda la obra de Picasso. (derecha)
No todo es el Mundial de fútbol. También se puede continuar con una actividad cultural destacada, como lo prueba la muestra de Pablo Picasso en el Centro Cultural Borges, con 48 obras que han llegado especialmente a Buenos Aires en el marco de la celebración de los 125 años del nacimiento del gran artista malagueño y en conmemoración de los 25 años del regreso a España de su «Guernica» realizado en 1937 para el Pabellón español en la Expo Mundial de Paris, y que recuerda el bombardeo nazi a la localidad vasca. Interesa recordar que en épocas de la ocupación de Paris, unos jerarcas nazis visitaron el atelier del artista y, contemplando la obra, le preguntaron de manera despectiva: «¿Usted realizó esto?», a lo cual Picasso respondió: «Ustedes han realizado esto».
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El «Guernica» fue donado por Picasso a la República Española, y ante la derrota de sus cabecillas y el triunfo de Francisco Franco, la obra fue prestada al Museo de Arte Moderno de Nueva York, que había comprado en 24.000 dólares «Señoritas de Avignon» (1937). Años después de la muerte de Franco en 1981, la obra volvió a España y se encuentra actualmente en el Museo Reina Sofía de Madrid donde seguramente permanecerá para siempre, ya que movilizarla entraña el peligro de dañarla.
Pocos conocen que Picasso expuso en Buenos Aires en el comienzo de su carrera (las dos primeras obras suyas que se vendieron aquí fueron dos pasteles de los cinco que integraron una muestra de artistas catalanes en 1904). Pero la muestra importante fue dos años después de que, en 1932, se realizara una gran retrospectiva en Paris con 236 obras y se publicara el primer tomo del catálogo razonado de su producción, que hoy consta de 34 tomos y de cerca de 90.000 obras (un promedio de tres por día).
Uno de nuestros mayores marchands, el alemán Federico Muller, prologó la exposición de Picasso en Buenos Aires, cuya inauguración fue en octubre de 1934. Entre las 76 obras de la muestra se destacaban 15 óleos, entre ellos «Baile en el Moulin de la Galette», que hoy se puede ver en el Museo Guggenheim de Nueva York, y también el « Retrato de Angel Fernández de Soto», que se vendio hace una década en 30 millones de dólares y hoy cuelga en la casa de Bill Gates.
Picasso tenía gran expectativacon esta exposición ya que veía que algunos argentinos ricos (Crespo, Santamarina y Llobet) compraban muchas obras en Paris y se daban una vida dispendiosa. Por eso le dio a Muller obras en consignación haciendo una excepción a su propia regla de vender y nunca consignar. También aportaron obras otros marchands famosos como Rosenberg, Wildestein, Kahnweiler y Thannhauser.
Para Federico Muller, el éxito económico era más que necesario, si se tiene en cuenta que hacía ya cuatro años que su mayor fuente de ingresos, Fernando Fader, no podía pintar (falleció pocos meses después). Desgraciadamente el momento no era propicio; todavía arrastrábamos la recesión de la crisis del '29 y prueba de ello era que Quirós y Quinquela Martín exponían en el exterior y no en nuestro país. Picasso nunca olvidó este fracaso; para colmo de males se divorció de su mujer rusa Olga y durante diez meses no pintó.
El mercado de arte tiene en Picasso la figura sobresaliente y sus muestras son las de mayor atractivo que se puedan realizar. El costo de los seguros hace muy difícil organizar muestras como ésta del Centro Borges, donde hay alguna obra con valor cercano a los 6 millones de dólares. Si se ha logrado es gracias a empresas, como Repsol YPF, que aportaron para su realización, ya que a 12 pesos por entrada, sería imposible costear la muestra.
En Buenos Aires hay una lindísima obra de Picasso en el Museo Yrurtia de Belgrano: un paisaje de Paris de 1902 que nos muestra un perfil desconocido del artista. En el Borges hay un pastel de la misma serie parisina. Algunas de las cerámicas que hay en la exposición también son de gran interés y sin duda son un placer las fotografías y las frases del artista seleccionadas por la curadora Marisa Oropesa, que ya viniera a Buenos Aires con un exposición de Antoni Tapies y con otra de su marido, el magistral realista Cristóbal Toral.
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