4 de marzo 2004 - 00:00

Fuerte drama español para ver en pareja

Marull y Tosar
Marull y Tosar
«Te doy mis ojos» ( España, 2003, habl. en español). Dir.: I. Bollain.Guión: I. Bollain, A. Luna.Int.: L. Marull, L. Tosar, C. Peña, R.M. Sardá, S. Calleja, K. Manver.

En una escena de cama, bien creíble, nada de lindas figuritas posando, el hombre reclama a la mujer que exprese verbalmente su disposición a la entrega. La mujer va particularizando con gusto cada parte de su cuerpo, que él va tomando de inmediato. Dice «Te doy mi boca», por ejemplo, y él la besa en la boca. Y dice también «Te doy mis ojos». Pero él no los besa, no hace nada. Sobre todo, no mira con ellos.

Vale decir, no puede ponerse en el lugar de la persona amada. Ni puede entenderla, y eso lo pone tan nervioso que a veces en lugar de besarla la aporrea. Y ella entonces le tiene pánico, un pánico infantil. Mucho más adelante deduciremos que ella está repitiendo la experiencia de la madre, que también se casó con un hombre de pocas pulgas y lo aguantó de por vida.

Más o menos a esa altura, ya está claro que el hombre no dejará de ser violento aunque vaya al psicoanalista (y efectivamente va, en unas escenas bastante graciosas de terapia de grupo), y también está claro que ella se cansó de darle nuevas oportunidades. Lo amó, como seguramente amó a su padre, y se jugó por él frente a su familia, pero ha decidido cambiar algo.

Tal es el asunto de esta película, un drama bien fuerte, de esos que hacen pensar, y que conviene ver en pareja. Un drama, además, de esos que hacen lucir a los intérpretes, en este caso Laia Marull y Luis Tosar, el petiso malhumorado de «Los lunes al sol», así como a María Rosa Sardá, la madre viuda y desgastada, y Candela Peña, la hermana que por su parte elige a quien mandar.

El texto es atractivo y bien desarrollado. Un poco esquemático, sin embargo. Pareciera pesarle la bajada de línea, la simpleza psicologista de pintar al tipo como un bruto celoso, que se siente despreciado por su familia original, y por eso se descarga con la propia, y al mismo tiempo teme que la mujer encuentre a alguien menos bruto. Pero quizás esa simpleza sea deliberada. La respuesta del público en su país de origen,y los varios premios Goya recibidos, hacen ver que la directora ha dado decididamente en el clavo. La directora es Iciar Bollain, hoy una de las figuras más sólidas del cine español. Pensar que en 1983, cuando vino como protagonista juvenil de «El sur», de Víctor Erice, parecía tan apagadita...

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