Las obras de Daniel Joglar (la de la foto es un ejemplo) demandan una mirada prolongada.
El jueves, la galería Dabbah Torrejón celebró sus primeros cinco años de impecable gestión, con una muestra en la que participaron todos sus artistas. Un inmenso mural de Alejandra Seeber recibió a los visitantes con sus colores restallantes en la casa ubicada en la calle Sánchez de Bustamante.
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En la sala, y en un tono más silencioso pero no menos elocuente, se exhiben las imágenes de Dino Bruzzone, los relatos que pinta Mariana López, y los juegos con las formas de Lucio Dorr, quien esta vez fusiona en una obra perturbadora, la armonía infalible de su diseño con la estructura de un féretro rojo. Se trata de un objeto que, en el contexto de la exposición, pareciera oficiar de despertador, invitar a mirarla con atención.
Las obras de Daniel Joglar demandan una mirada prolongada, sus objetos conjugan la magia que caracteriza una obra que se destaca por sus especiales cualidades estéticas, con la magia como tema de inspiración. Así, el artista asume el desafío de colocar una varita mágica en un pedestal blanco, sobre el que vierte una gota de pintura, gesto mínimo que se convierte en un reto, pues la obra se percibe como metáfora de su sensibilidad privilegiada.
Para esta conmemoración, la galería convocó a la curadora Victoria Noorthoorn, que destinó una sala adyacente a los artistas Sergio Avello y Magdalena Jitrik, quien exhibe pinturas y construcciones, que si bien son derivaciones de la serie dedicada a los anarquistas que llegaron a nuestro país a principios de siglo, en esta ocasión suma otra parte interesante de esa historia: la arquitectura que los albergó.
Junto a Jitrik y con una libertad digna de ser tomada en cuenta, Avello, un artista de culto, imprime en la pared colores que se transforman en sensaciones, formas que se allanan a compartir sus simpatías por determinadas figuras del arte argentino que alimentan su imaginario.
Fabián Burgos transita la abstracción, la evoca en su pintura como concepto, y le otorga el mayor protagonismo a una línea que traza en medio de la obra, limitando los colores que parecen flotar sobre sus pequeñas telas. Silvana Lacarra explora el material, la fórmica sobre madera, y construye un verdadero ensayo sobre la forma.
Las obras en cuero vacuno, elemento crucial de la historia argentina de Marcel Astorga, las pinturas inspiradas en los medios de Manuel Esnos, y un dibujo de Mariano Vilela completan la muestra. En suma, un testimonio del trabajo de los galeristas Horacio Dabbah y Ana Torrejón con doce artistas valiosos. Algunos iniciaron sus carreras cuando se inauguró la galería y demuestran que han crecido en estos últimos años, otros, se sumaron dispuestos a compartir el espíritu de familia que reina en el grupo.
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