Giacometti, el escultor que reina en el mercado actual

Espectáculos

La gran figura actual de la escultura internacional es un suizo, nacido en un cantón italiano en 1901 y fallecido hace 40 años: Alberto Giacometti, miembro de una familia de artistas, su padre y su padrino Cuno Amiet eran pintores, y sus hermanos fueron arquitectos y decoradores. Estudió en Ginebra pero su gran maestro fue el genial Antoine Bourdelle, el creador de «Heracles arquero» que disfrutamos en Buenos Aires.

Sus comienzos fueron figurativos, pasando luego al cubismo y, durante un período, al surrealismo, debido a su amistad con Miró y Ernst entre otros. Su primera exposición fue en Zurich en 1927 junto a su padre, pintor de estilo posimpresionista. Durante cuarenta años tuvo su taller en Montparnasse y durante la segunda guerra mundial volvio a Suiza, donde conoció a Anette, la que sería su mujer y paciente modelo. Se dedicó mucho a las decoraciones junto a su amado hermano Diego, que es también el modelo recurrente de su obra y que realizó junto con él objetos utilitarios como mesas y lámparas en hierro y bronce, hoy tambien muy buscadas por los coleccionistas.

Luego de una exposición consagratoria en Nueva York en la célebre galería de Pierre Matisse (hijo de Henri). Los éxitos se acumulan de manera extraordinaria. Su amigo Jean Paul Sartre tuvo mucho que ver en su conocimiento por parte de la crítica internacional y en 1962 recibe el mayor premio de escultura en la Bienal de Venecia.

Giacometti es un escultor único e irrepetible. Los rostros humanos son su mayor preocupación; no es la forma sino el drama interior y el espacio su búsqueda constante. Recién a partir de 1950 puede comenzar a fundir en bronce sus obras en las principales fundiciones de Francia, como Alexis Roudier o Susse Frers y, curiosamente, hacía seis copias de cada obra, cuando lo habitual es diez.

Los principales museos y colecciones del mundo tienen sus obras, y quienes han promocionado en forma brillante la calidad de éstas fueron el marchand suizo Thomas Aman y el británico Thomas Gibson.

  • Revaluación

    Sus precios se han multiplicado por cuatro en la última década. Aunque el volumen de sus ventas en subastas es de cerca de 33 millones de dólares, este año será mucho mayor ya que se han vendido varias esculturas en precios récord y recién estamos a mitad del año. Anualmente se venden 130 obras suyas, de las cuales la mayoría son grabados y apenas 6 esculturas.

    En los últimos 20 años de su vida realizó 350 pinturas que son muy buscadas. Hace una década se vendían en un promedio de un millón de dólares; cifra que seguramente quedará ridícula cuando aparezca en subasta alguna otra.

    El 19 de junio Sotheby's de Londres subastará un busto de Diego, su hermano y colaborador, de 40 cm. de alto y con una estimación de 3 millones de dólares. Fue fundida en 1958 y es característica de su producción. Hace unos dias en Nueva York se vendio una de 60 cm., que tenía como rareza ser una de las primeras fundidas por el artista, y alcanzó la fabulosa suma de 18,5 millones de dólares, triplicando su estimación. También se vendió un cabeza de Diego en 14 millones y son ya más de diez las obras que han superado las ocho cifras en ventas en el mercado.

    Los grabados se venden entre 1.000 y 30.000 dolares. Es el artista favorito de los suizos y alemanes y tiene un gran mercado en Inglaterra, Francia y Estados Unidos. No conocemos obras de Giacometti en nuestro país, donde sí se encuentran algunas obras de su hermano Diego.
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