18 de noviembre 2002 - 00:00

Glorias que divierten y evocan mejores tiempos

Elenco de Glorias porteñas
Elenco de "Glorias porteñas"
• «Glorias porteñas», de y por B. Chambouleyron, S. Cattaneo, C. Viggiano, R. Solano y S. Villamil. Esc. y vest.: M. Jusid. (Teatro San Martín, Sala Casacuberta.)

"Glorias porteñas" ha regresado con la misma gracia, frescura e ingenuidad de la presentación anterior. El mismo esquema: una cancionista, un presentador y tres músicos que recrean el estilo de las «veladas danzantes» de los clubes de barrio o los salones de provincia, en los que todo el mundo se conocía. El médico, el sastre, el escribano y otros «notables», todos con sus respectivas esposas, concurrían a esos «eventos». Y por momentos adquirían cierto protagonismo cuando el presentador los señalaba y destacaba su presencia.

El espectáculo es una delicia, sólo pretende divertir, y lo logra. Pero sin querer se transforma en un testimonio de tiempos mejores.

• Ternura y nostalgia

No hay en él el mínimo atisbo de cinismo. Y si bien destaca la cursilería de los discursos del presentador que con voz engolada recita largas parrafadas llenas de lugares comunes, una tímida compasión amansa la burla y todos merecen más ternura que irrisión.

Nada es estridente ni vulgar, ni violento, ni agresivo y lo que prevalece en el alma de muchos espectadores es una sensación de nostalgia, como si en el fondo se preguntaran si un país así fue alguna vez real. Un país en el que reinaban el pudor, la modestia y cierta inocencia prístina.

El mérito reposa en la elección de los textos y las canciones, pero también en la finura y la gracia de los intérpretes, que se «meten en la piel» de esos artistas itinerantes para los que el aplauso de la «selecta concurrencia», era algo parecido a la gloria.

Soledad Villamil
anima con gracia a la cantante. Aparte de una bella voz, tiene encanto y ductilidad e interpreta acertadamente cada uno de los temas, transformándose según los argumentos que interpreta. Su finura no le impide verter el tono arrabalero de «Volvé», del que hace una creación.

Los músicos actúan también, creando personajes imbuidos de su labor: correctos y serios, que demuestran un respeto tal por el público como si de cada uno de ellos dependiera la tarea de mantener en alto la profesión. Cuidadosos de sus rutinas, lo mismo que el empalagoso presentador que sueña con poner en escena una obra delirante que ilustra una batalla entre el bien y el mal.
Brian Chambouleyron, Silvio Cattaneo, Carlos Viggiano y Rafael Solano brindan también verdaderas composiciones.

La TV frente a la crisis
Viene de Tapa con canciones de amor. En el mismo canal emiten «El Nacional», concurso de bandas cuyo fin último es grabar un CD.

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