«Continente Viril» de A. Acovino. Dir.: J. Rama. Int.: «Los Macocos» (M. Salazar, M. Xicarts, D. Casablanca, G. Wolf). Esc. y Vest.: M. Albertinazzi. Ilum.: E. Sirlin. ( Centro Cultural de la Cooperación.)
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Un científico muy entusiasta y con aires de poeta viaja a la Antártida para investigar el misterioso suicidio en masa de un grupo de pingüinos. El fenómeno resulta aún más desconcertante por tratarse únicamente de los ejemplares del sector argentino, pero Esteban Tadeo Sosnowsky (Martín Salazar) está decidido a resolver el tema.
Entretanto, deberá aprender a convivir con la natural desconfianza del Coronel Meléndez (Marcelo Xicarts), quien no soporta a los civiles, y a esquivar el desbordado apetito sexual del inefable Sargento Benítez (Daniel Casablanca).
Completa la dotación un mediocre empleado administrativo, Alberto Perrupato (Gabriel Wolf), el único civil de la base. A través de estos personajes, emblemáticos si se quiere, el joven dramaturgo Alejandro Acovino construyó una incisiva y delirante sátira sobre la sociedad argentina, que repasa con humor -y crudeza-las heridas sufridas durante la década de los '70 y principios de los '80.
Pero esas dos tumultuosas décadas vienen acompañadas de un divertidísimo revival que reúne temas musicales y series televisivas de aquella época. El efecto es muy cómico y termina funcionando como un astuto ardid para que el público haga memoria aunque no quiera. Las andanzas de este científico idealista se van tornando cada vez más riesgosas dentro de una elaborada trama que nunca pierde interés ni se aleja de su eje de acción.
Con la complicidad de Acovino, el grupo hizo suyo el texto y lo enriqueció con sus propios gags y con un final más realista y doloroso que el que proponía el original. También se aplicaron algunos cortes muy oportunos y se ahondó en el perfil de los personajes, todo esto bajo la sólida conducción del director Javier Rama. La escenografía e iluminación son dos rubros clave en esta puesta, ya que además de ofrecer una sugestiva ambientación «antártica» se pliegan con ductilidad a los momentos de mayor delirio. Con este trabajo de madurez, Los Macocos han demostrado su capacidad de riesgo.
Respaldados por la solidez de su oficio y un audaz manejo del humor se atrevieron a poner en escena una serie de temas que todavía hoy resultan tabú, sin caer en el panfleto.
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