5 de marzo 2004 - 00:00
"Hacemos grotesco, pero sin caer en el mal gusto"
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"Ballet con humor.."
Claudio González: Las coreografíaslas inventamos entrenosotros siempre teniendo en cuenta el repertorio balletístico internacional ( creaciones de Petipa, Balanchine o Arthur Saint-León, entre otros). Aunque siempre nos volcamos más a lo teatral que a lo dancístico, por supuesto están las dos cosas. Lo que hacemos es una gran mezcla de estilos tratando siempre de llamar la atención con el absurdo de las situaciones.
P.: ¿Cómo definirían el tipo de humor que cultivan?
Adrián Dellabora: Entre naif y absurdo. Creo que entre esos dos términos está la efectividad de nuestra compañía. Está un poco en la dirección de lo que hacía Niní Marshall o Groucho Marx. El hecho de que seamos todos hombres, y algunos hagamos de mujeres justifica, esta definición para el estilo del grupo, que no siempre tiene la misma cantidad de integrantes. Estos dependen de las necesidades de las obra.
P.: ¿Y cómo convencen a los bailarines de participar?
A.D.: Y... no es fácil muchas veces convencer a bailarines clásicos que dejen prejuicios de lado y se conviertan por unas horas en «bailarinas», a veces, auténticas divas del ballet. Pero una vez acostumbrados asimilan los códigos y ya no sufren. Se divierten y además aportan un trabajo muy profesional. Esto hace que todo sea visto de otra manera.
P.: ¿No hay peligro de caer en una comicidad muy para la élite de balletomanos?
A.D.: No, porque partimos de un clásico que la gente conoce mucho como es el Pas de deux de «Don Quijote» que se ha visto infinidad de veces bailado por Julio Bocca o Maximiliano Guerra. A partir de ese momento la gente comprende los códigos de nuestra actuación. La idea es siempre ser atractivos para el público, con una buena estética.
C.G.: Por ejemplo el año pasado hicimos un espectáculo infantil y nuestra preocupación era atraer a los chicos sin que nuestra actuación travestidafuera para nada ofensiva o inconveniente. Cuando lo hacemos para adultos tampoco nos gusta caer en la grosería o la nota de mal gusto. Nos importa también que se note en nuestra interpretación, digamos imperfecta, que somos hombres bailando como mujeres y por eso exageramos el maquillaje y lo grotesco de algunas imágenes.
P.: ¿Los ballets Trokadero de Montecarlo que vinieron a Buenos Aires unos años atrás son un referente para ustedes?
A.D.: Sí, por supuesto. Un poco a la manera de ellos creamos «Ballet con humor».
P.: ¿Cómo responde el público?
A.D.: Muy bien. Aparte de la satisfacción artística, todos somos bailarines y no vivimos de otra cosa que de esto. Luego de diez años de historia «Ballet con humor» comienza a recoger frutos de su trabajo. Creemos que era hora de que así fuera.»
Entrevista de Eduardo Vincent



