2 de diciembre 2001 - 00:00

Harrison: el sueño se sigue esfumando

Admiradores de los Beatles dejaron testimonio de su amor
Admiradores de los Beatles dejaron testimonio de su amor
Más allá del fanatismo que millones de personas en el mundo desarrollaron y aún conservan por Los Beatles, cada uno de sus integrantes tuvo, mientras fueron parte de los Fabulosos Cuatro, o después, en sus respectivas carreras solistas, sus propios seguidores. En ese reparto, a George Harrison le tocó ocupar el tercer lugar en la lista de favoritismos, después de John Lennon y Paul McCartney.

Pero, más allá de cualquier discusión sobre la significación personal que puede haber tenido cada uno de ellos en el grupo, nada hubiera sido posible sin la presencia de alguno. Harrison fue siempre el de perfil más bajo. No participó con la efusividad de sus compañeros en las disputas por autorías y derechos; tampoco en las discusiones que terminaron llevando a la disolución en 1970 ni, naturalmente, en la llorada ruptura. Aunque fue el primero, sin embargo, en hacer un trabajo solista -«Wonderwal l», de 1968-, todavía durante la existencia del grupo.
 
A
Harrison le cupo, por ejemplo, haber introducido en la banda los elementos de la música de la India, su devoción por la cultura y la religión orientales, y la utilización de algunos instrumentos, como el sitar. Y algunas de las canciones emblemáticas en toda la enorme discografía de The Beatles -«Something», «If I Hended Someone»- salieron de su indudable inspiración.

Impulsor

Como sus compañeros, había nacido en Liverpool, una pequeña población inglesa, y el próximo 25 de febrero hubiera cumplido 59 años. Y, aunque un poco menor en edad y con menos capacidad de liderazgo, fue uno de los impulsores fundamentales en la conformación del grupo.

Como el resto de los Beatles, armó su propio camino solista. Y ya en sus primeros álbumes quedó demostrada su curiosidad hacia nuevos lenguajes: «Electronic Sounds» (1969), «All Things Must Pass» (1970), y «Living in the Material World» son, en ese sentido, una muestra perfecta de sus inquietudes para esa época.

Se unió en distintos proyectos a Phil Spector, Eric Clapton, Elton John, su ex compañero Ringo Starr y Dave Mason. Adoptó una postura humanista que lo llevó a tocar en muchos recitales solidarios, y fue parte e impulsor de aquel recordado «Concierto para Bangladesh» de 1972. Consiguió algunos hits, como «Give me Love (Give me Peace)» o «My Sweet Lord».

Escribió música para cine y produjo discos y películas. Siguió grabando casi hasta su muerte y tuvo sus propios sellos. Ganó premios como cantante y como realizador de discos. Aunque la crítica, sobre todo la norteamericana, fue poco cariñosa con su trabajo posterior a The Beatles.Y sus éxitos, cuando los tuvo, se debieron más a glorias pasadas que a un presente que mereciera la consideración. Tanto que serían muy pocos en proporción los que podrían mencionar el nombre de alguno de sus álbumes solistas.

Muchas cosas han pasado en el mundo desde que aquellos cuatro músicos cambiaron la historia de la música y de la cultura a partir de sus canciones y de sus posturas ante el mundo. En sus tiempos de fantasía no existían palabras como globalización, Internet, «world music», sida o «riesgopaís»; se hablaba mucho, en cambio, de revolución y de «flower power».

El arte era parte de un proyecto más amplio donde el marketing era sólo un aspecto. Para muchos, las ilusiones y las ideas estaban por encima de los intereses personales. Pero la guerra y la violencia, aunque haya cambiado la escenografía, se empeñan en persistir.
Hoy,
Paul McCartney se ha convertido en un respetable señor inglés. De Ringo Starr se sabe cada vez menos como artista. Como John Lennon, aunque por circunstancias muy distintas, George Harrison murió prematuramente después de una durísima enfermedad. Como símbolo de un sueño humanista y de un siglo XX que se siguen despidiendo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar