"Hermosura": sexo en clave de (buen) humor

Espectáculos

«Hermosura». Dir.: C. Casella y A. Frenkel. Int.: G. Barberio, C. Casella, M. Ucedo, D. Cúparo, J. Minujín y G. Siciliani. Mús.: D. Vainer. Luces: G. Córdoba. Esc.: A. Negrín. Vest.:M. Churba/Tramando ( Paseo La Plaza).

"El Descueve" cumple 15 años, y la celebración parece encontrar más maduro al grupo que revolucionó la danza contemporánea y el teatro asociado a ella, a la vez que más corrosivo e irónico que nunca. «Hermosura» es una mirada cáustica sobre el erotismo y el comportamiento del hombre común en función de él.

La propuesta de esta renovada creación colectiva con impecable dirección de Carlos Casella y Ana Frenkel posee su eje en el sexo interrumpido. A lo largo de los setenta minutos, se asiste a una inquietante serie de escarceos amorosos que nunca se concretan a pesar de los aprontes, de los intentos sadomasoquistas, de los recursos románticos, de la exposición de una sensualidad exasperada y aparentemente incontrolable.

La secuencia de la pareja en que una mujer insatisfecha, le pide al hombre insaciablemente variedad de posturas, movimientos y acciones, con o sin ropa, es un ejemplo perfecto al resperto. Sólo hacia el final del espectáculo, las imágenes de un film proyectado sobre una cortina metálica insinúa la con sumación de un acto sexual pleno.

La estructura de
«Hermosura» mezcla las distintas secuencias con la interpretación -a modo de cuñas nunca alejadas del objetivo de la propuesta- de canciones intencionalmente melosas y tristonas junto a otras típicamente bailanteras con obvia intención satírica recreando en conjunto un cosmos bolichero con sus códigos secretos y otros no tanto. Una mullida alfombra, una cortina metálica de sensual movimiento y una pequeña ducha se funden en un universo en el que seis personajes se integran lúdicamente y haciendo una apologíade lo sensorial desde el inicialcaramelo deglutido por una de las chicas (con sonoridad exasperante) hasta el final.

La secuencia coreográfica que promedia la obra es lo mejor desde el punto de vista de la danza propiamente dicha. El resto es un trabajo teatral gestado a partir de los estímulos sonoros, pero donde tiene mayor trascendencia la palabra dicha o cantada, el gesto y la actitud con la clara intención de reírse -a veces con violencia, en otras con trasnochado romanticismo- de las convenciones sexuales de los argentinos.

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