Más allá de minucias siderúrgicas, la película del cineasta coreano La película lleva como protagonista a un ladrón que saquea casas temporalmente inhabitadas, por lo general durante las vacaciones de sus dueños, dejando siempre en ellas un sello personal que modificará, casi siempre de manera trágica, la vida en cada una de ellas. Después, el espectador habrá de sospechar que los hechos, tal vez, pueden no ser exactamente así.
En una de esas casas, habitada por un matrimonio de marido golpeador y esposa sometida, la mujer terminará enamorándose del intruso, quizá por pasión enfermiza, quizá como sana rebelión para abandonar de una vez su lujosa cárcel. Lo cierto es que ambos forman una especie de
El esposo violento, jugador de golf, recibirá allí su merecido mediante golpes muy precisos con el «palo 3». También allí, en el espectador, se reforzará la sospecha de que los hechos pueden no ser exactamente así. Por eso es una pena, realmente, que un cineasta tan sutil como
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