18 de agosto 2006 - 00:00

Hollywood: el público indicó cómo debía ser una película

Una imagende «Terror abordo», filmcatástrofesobreserpientesen un avión,realizada apedido delpúblico através deInternet.
Una imagen de «Terror a bordo», film catástrofe sobre serpientes en un avión, realizada a pedido del público a través de Internet.
Los Angeles (EFE y Especial) - En apariencia, no es más que otra película de «Serie B», pero el estreno hoy de «Terror a bordo» («Snakes On A Plane») se ha convertido en un hecho excepcional en Hollywood. Se trata de la primera película realizada siguiendo los consejos de sus seguidores en Internet, quienes exigieron modificaciones argumentales, pidieron que su protagonista profiriera determinado insulto, y se negaron a que el estudio -tal como era su intención- redujera su violencia o suprimiera determinadas escenas.

Sus creadores no lo dicen así de claro, aunque lo dejan entrever y hasta utilizan al público como excusa. «Es una película hecha para su público, y ellos tienen derecho a ser los primeros en verla», declaró un portavoz de los estudios New Line, productores del film, ante una fervorosa platea durante la presentación de «Terror a bordo» en la última Convención de Comics de San Diego.

Sus palabras también justifican el hecho de que no existan proyecciones previas para la prensa, ya que como dijo su única estrella, el actor Samuel L. Jackson, hay películas para criticar y otras para divertirse. «Y aquí no hay nada que criticar», añadió comparando «Terror a bordo» con esas matinés sangrientas y serie B que disfrutó en su infancia.

La diferencia en este caso es que hubo un momento, en los seis años de gestación de la película, que el estudio pensó en hacer de «Terror a bordo» un film serio sobre un agente del FBI (Jackson) que transporta a un testigo contra la mafia en un avión en el que sus enemigos han depositado medio centenar de serpientes.

Tan en serio iba el guión que el proyecto quedó en el limbo tras el 11-S, ante las dudas de si el público estaría preparado para afrontar esas dos grandes fobias que son viajar en avión y las serpientes. «A mí nunca me han dado miedo. Es más, me llevo bien con ellas», declaró la actriz española Elsa Pataky, parte del reparto en un film que espera le abra las puertas en Hollywood.

No está tan errada, porque con un presupuesto que no supera los 40 millones de dólares «Terror a bordo» se ha convertido antes de su estreno en la película más comentada del año, sobre todo, en Internet. Tanto Jackson como su director, David R. Ellis, han insinuado que hicieron saber a los cinéfilos de Internet los intentos del estudio de cambiar el título, que en su original inglés refiere directamente a las serpientes, por el más anodino «Pacific Air 121», además del deseo de los productores de convertir este film brutal, sangriento y lleno de violencia, en algo para todos los públicos.

Fuera quien fuere el que prendió la mecha, la respuesta en Internet fue inmediata. Una búsqueda en Google da 12 millones de referencias sobre el film, con medio millón de visitas al «blog» oficial de «Snakes on a Plane» y tres millones en su página web. En sus mensajes, además de «exigir» la vuelta del título original y expresar su oposición a una película más moderada, el público tuvo otra «demanda»: que Jackson profiriera una frase llena de insultos al estilo de su diálogo en «Pulp Fiction».

De esa forma, el rodaje que había concluido en Vancouver meses antes reunió durante una semana a sus principales protagonistas para nuevas tomas con más sexo, violencia y, sobre todo, insultos. Así nació esa frase que Jackson ha convertido en el grito de guerra del film y que ilustra la expresión «estoy harto de las serpientes en el avión» con epítetos de lo más sonoros.

Ahora es el turno de todos esos aficionados en Internet de demostrar en la taquilla que su interés en la película no era un juego. De hecho Hollywood observará este estreno con inquietud. Los últimos estudios de taquilla señalan un mayor interés entre los jóvenes, el público a la que está dirigida la cinta, por otro producto adolescente como «Accepted», comedia centrada en una universidad ficticia.

Pero si la fórmula de «Terrora bordo» funciona, los estudios escucharán aun más lo que su público tiene que decir, incluso por encima de la opinión de sus directores. O, como sugirió Jackson, se dedicarán a meter serpientes en un tren, en un coche o en un autobús a la búsqueda de una segunda parte.

La prensa, por ejemplo, le ha dado un tratamientos entre sorprendido y humorístico al hecho de que «Terror a bordo» se haya convertida en una atracción de semejante repercusión. Hubo diarios que dijeron que su estreno marcaría un nuevo hito dentro del cine catástrofe, de seguras secuelas, y que su fórmula fácil (siempre en función de los resultados de boletería) inspiraría de inmediato argumentos similares, como «Arañas en un micro de larga distancia sin control» (desde luego, con Sandra Bullock en el elenco). Los más irónicos para con la voracidad de Hollywood imaginaron títulos como «Topos en un alíscafo».

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