Una de las obras de «Prilidiano Pueyrredon-Pintor de San
Isidro», que se exhibe en el inmejorable marco de Villa
Ocampo de Beccar.
Prilidiano Pueyrredon-"Pintor de San Isidro", es una muestra imperdible que bajo la curaduría de María Florencia Galesio y Paola Melgarejo, bajo la coordinación de María José Herrera se exhibe en Villa Ocampo (Elortondo 1937, Beccar). Coincidimos con Nicolás Helft, director ejecutivo del Proyecto Villa Ocampo, quien señala que «la casa es un marco único para esta exposición y le agrega un valor adicional a la obra de este artista». Y también con las sencillas pero elocuentes palabras con las que José León Pagano describe al artista en su famosa monografía publicada por la Academia Nacional de Bellas Artes en 1945: «Pueyrredon: hombre natural».
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Las obras, retratos, paisajes, escenas de costumbres, dialogan tanto con el espacio arquitectónico interior, las piezas de arte, los libros y cuadros pertenecientes a la colección de Victoria Ocampo como con el parque maravillosamente cuidado y respetado. De las 33 obras expuestas, 24 provienen del Museo Nacional de Bellas Artes y el resto de los Museos Mitre, Histórico Municipal Brigadier General Juan Martín de Pueyrredon y de la misma Villa Ocampo.
La muestra está ligada a la costa de San Isidro, lugar que Pueyrredon -apellido que no lleva tilde de acuerdo a su origen francés-, habitó y trató pictóricamente con frecuencia. Pasó su niñez en este paisaje de barrancas, quintas cultivadas, espacios agrestes. Realizaba largas caminatas a lo largo de la ribera donde eran frecuentes las cacerías de patos. Precisamente, un «Autorretrato» de su madurez, lo muestra vestido con chambergo y traje de caza con botas altas, empuñando una escopeta y acompañado de un setter, una escena costumbrista, una pequeña y delicada acuarela pintada al aire libre en un bañado de una zona correspondiente al actual Parque Pereyra Iraola.
Se lo considera Pintor de San Isidro porque al regresar de París en 1849 a la edad de 26 años ya finalizados sus estudios universitarios, se hizo construir un mirador desde donde vio la actividad de las mujeres que lavaban en el río, de los pescadores extendiendo sus redes como en Una de las obras de «Prilidiano Pueyrredon- Pintor de San Isidro», que se exhibe en el inmejorable marco de Villa Ocampo de Beccar.
«Sacada de la Red» (1858), acuarela sobre papel (28x59cm). Entre otras delicadas y pequeñas acuarelas destacamos, por ejemplo, «Paisaje de San Fernando», «Tres Bocas Tigre», «Paisaje de la Costa» o «Bosque de Palermo», adonde llegaba también para pintar al aire libre.
Durante la década del '60 pintó numerosos paisajes de la costa tanto al óleo como a la acuarela. En muchas de estas obras está presente el ombú característico: «Capricho, Olivos» y una verdadera joya como «Costa del Río de La Plata», un pequeño óleo sobre cobre. Pueyrredon fue un gran retratista de la burguesía porteña a la que representó de manera naturalista y, volviendo a Pagano, «Puerredon no sueña, razona. En ningún momento se lo ve tocado de lirismo. Reproduce formas, organiza estructuras, apoyado siempre en seres y cosas dadas, es exacto, literal».
Retratos femeninos de gran pulcritud «Retrato de Mujer Joven», «Retrato de Elvira Lavalleja de Calzadilla», con fondo de riacho del Tigre y ropas lujosas, así como el de su marido, gran admirador del artista y comprador de sus obras. Aparece sentado, tiene como fondo obras de Pueyrredon, entre ellas, un desnudo que despertó la polémica de la pacata sociedad de entonces. Otro retrato, el de Miguel de Azcuénaga, vigoroso como la mayoría de los hombres retratados. Debe recordarse que fue a su pedido que Pueyrredon proyecta una quinta en «Los Olivos», hoy residencia presidencial. De Enrique Lezica, primer nieto argentino de Mariquita Sánchez de Thompson y Mendeville que le aconseja desde Montevideo «No te hagas pandillero, sí, patriota», Pueyrredon capta su señorío.
Se destaca el retrato de cuerpo entero de José Jerónimo de Iraola, elegantemente vestido, en lo que se llama «de aparato», rodeado de un lujoso mobiliario, la alfombra de decoración geométrica, dos cuadros de marco dorado, imagen reveladora de su posición social, como la del artista, que ha pintado el ambiente que lo rodeaba.
Pintor, arquitecto, urbanista, figura importante del arte argentino del siglo XIX, muere en soledad. Fue subestimado por sus pares hasta que en 1930 fue rescatado del olvido precisamente por Pagano, que a través de su estudio, reconstruye la vida del ciudadano, valoriza la obra del pintor y «restablece el crédito moral del hombre en el artista» . Hasta fines de Octubre.
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