3 de mayo 2007 - 00:00

Impondrían la cuota de pantalla a distribución

Exhibidores, distribuidores y productores mantuvieron el pasado lunes una reunión conjunta, no siempre amable, en vísperas de lo que sería un futuro decreto del Poder Ejecutivo, impulsado por el INCAA a instancia de la producción cinematográfica, mediante el cual se reforzaría la aplicación de la llamada «cuota de pantalla», esto es, la proporción fija de cine argentino que debe programar un exhibidor en relación directamente proporcional al volumen de cine extranjero que exhiba. Según lo que trascendió, la intención oficial es extender esa obligatoriedad al sector de la distribución, algo que no tiene antecedentes.

No faltó quien recordara la frase del recientemente desaparecido mandamás de la Asociación de Productores de los EE.UU., Jack Valenti: «Si una película es buena, todos se pelearán por querer distribuirla y estrenarla. Si no lo es, todos la rechazarán». Desde luego, la realidad no es tan simple como eso, pero el fondo no dista mucho de parecérsele, desde el momento en que hay algunos títulos del más reciente cine nacional que no han llegado a superar los 100 espectadores en una semana de exhibiciones. Y eso sí que es una realidad incontrastable, para la cual el INCAA ha dispuesto una especie de subsidio «contra pérdida» al exhibidor. No una reparación contra ganancias eventuales, claro.

Espinoso asunto, en el que entran a jugar temas que escapan a lo comercial y tienen que ver directamente con lo creativo: nadie puede responder a la pregunta de por qué no existe, salvo contadas excepciones, la riquísima categoría intermedia entre «Bañeros» y las habitualmente producciones nacionales «independientes» espantapúblico. Porque, de seguir así, se llegaría a querer establecer también una «cuota de pantalla» para el espectador: obligarlo a que vea una cantidad fija de cine argentino por año. Y devolverle la entrada si no le gusta.

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