"Inédita": la Boca ratifica su lugar de centro del arte más innovador

Espectáculos

Trabajos de Loto y Lauti, Girón, Seeber, Mondongo y Juliana Lafitte, entre otros nombres conocidos y emergentes, reflejan en muchos casos la iconografía de internet en la que se formaron sus hacedores.

La galería Barro, en la Boca, reabrió presencialmente al público con la muestra “Inédita”, una selección de obras pertenecientes a 12 artistas nunca vistas en Buenos Aires. Al ingresar, se ven dos grandes espejos vibradores, apoyados contra la pared del dúo Loto y Lauti (Buenos Aires, 1980 y 1986) que trabajan juntos desde 2011), se titula “Autorretrato” y provoca una cierta desazón ya que nuestra imagen aparece “difusa, confusa, confundida, engañada”, fuera de foco. Su

iconografía, como en muchos de los artistas nacidos en esa década proviene del mundo del espectáculo e internet. Mónica Girón (Bariloche, 1959), presenta “Eslabones de sentidos”. Colgantes, realizados en un elemento conductor, como el cobre, tienen inscripciones, mensajes, entre ellos “Trascendencia”, ”Sentido”, “De los Actos” además de una serie de 8 dibujos realizados en 1995 a manera de apuntes íntimos.

Alejandra Seeber (Buenos Aires, 1969) presenta “Marseille’s Room”, realizado en 2004 durante una estada de la artista en esa ciudad francesa. Escasos muebles, un azul impactante para el piso, dos ventanas por las que se cuela la claridad del paisaje exterior. Esta descripción literal parecería vana si no fuera porque los planos de color aluden a objetos reconocibles que se ofrecen en un todo a la vez melancólico, referencial y luminoso. Otro de los espacios está dedicado a Matías Duville (Buenos Aires, 1974) donde exhibe “Impossible Movie Posters”, cuya destreza en el uso de la carbonilla es notable. El artista señala que “son el reflejo de una mente que ya no quiere pensar, sólo ejecutar la acción”. Benjamin Felice (Tucumán, 1990), vive y trabaja en Buenos Aires. “La brutalidad del aeon siguiente”. Brazo cosmonauta reliquia, Cabeza luna, Espada. Según el autor los elementos que aparecen en esta serie de vitrinas son bajorrelieves bélicos, momias biotecnológicas, cosmonautas perdidos entre aeones.

Mariana Ferrari (Tucumán, 1975) pinta sobre una tela que no le es suficiente, por eso se expande a los bordes y la pared. Pincelada gestual, en gamas bajas, no deja un solo espacio vacío, una suerte de “action painting” más contenida. Para esta artista como para Joaquin Boz (Rojas, 1987), la tan mentada “muerte de la pintura” no existe ya que ambos abordan esta disciplina evitando toda referencia narrativa y figurativa.

Domina una de las salas la inmensa obra de Nicanor Aráoz “The Vampire of the Grass”. Comisionada por la curadora española Chuz Martínez para una muestra en Italia, su críptico texto no hace sino confundir al espectador al mencionar la xenofobia, la homofobia, las raigambres latinoamericanas, la opresión, los pueblos indí-

genas. No se ve nada de esto en una imagen escultórica realizada con sogas, origen de esta imagen, que cinco asistentes con lapiceras BIC de colores usaron para estos cartones cortados y las luces de neón que iluminan esta extraña figura en la que se combinan el comic, el arte gótico, internet.

Un conjunto de maderas de pino apoyadas contra una pared en la que está pintado un círculo rojizo que remite al sol poniente según cómo le llega la iluminación pertenece a Nicolás Robbio (Mar del Plata, 1975, vive y trabaja en San Pablo). Elena Dahn (Buenos Aires, 1980), pinta el látex, lo despega, lo estira, dando forma a pliegues, una manipulación de la materia como si se tratara de piel humana. “Eclipse”, del santafesino Alexis Minkiewicz, remite a su interés por los monumentos, en este caso el de Carlos Pellegrini, situado en la plazoleta al comienzo de la avenida Alvear. Una visión geométrica y minimalista en grafito del monumento realizado en mármol y bronce del escultor francés Jules Coutan. La instalación del dúo Mondongo, Juliana Lafitte y Manuel Mendanha, pertenece a la serie Argentina que se exhibió en 2013 en el Museo de Arte Moderno, un bosque que actualmente está modificado a causa de los incendios ocurridos a nivel planetario por otra serie realizada en 2018, ocupa una sala especial cubierta por un techo de tela con recortes a la manera de ojos que espían mientras sale humo de algunas cajas. Una pantalla muestra pinturas de ojos de personas con las que tienen contacto durante este período de pandemia. (Caboto 531. Reserva de turno: galería@barro.cc ).

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