«Allegro ma non troppo» Dramaturgia: Compañía Clun. Dir.: M. Katz, M. Joab. Int.: I. Sexer, D. Lejtman y M. Katz. Dis. de vest. y esc.: A. Borenstein. Luces: E. Sirlin. (Espacio Aguirre-Aguirre 1247.)
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Desde sus inicios, en 1997, la Compañía Clun estuvo siempre muy ligada al público infantil, no sólo por el espíritu lúdico de sus espectáculos --entre ellos «Clun», «Luna» y «La flauta mágica»- sino por haberse mantenido, hasta ahora, dentro del horario diurno. La técnica del clown -ese personaje que se desliga del clásico payaso de circo para sumar nuevos roles que le dan otra vuelta de tuerca a su contagioso delirio-sigue sumando adeptos entre el público adulto, y este primer espectáculo dirigido por Marcelo Katz que va en horario nocturno es una magnífica oportunidad para verificar el amplio registro alcanzado en los últimos años por este género que tanto le debe a cómicos como Buster Keaton, Chaplin o Laurel y Hardy. «Allegro ma non troppo» narra una conmove-dora historia de amor, cuyos protagonistas lucen atuendos ridículos y suelen comportarse como criaturas salvajes, pero que sufren y anhelan con la dignidad y la desesperación de cualquier enamorado. Marta recibe besos por correo, táctica que instrumentó para poder descubrir al enamorado que la besa en sueños. Pero su vecino, Sensato, un tímido músico que la ama en secreto, decide enviarle el requerido beso bajo el seudónimo de Lisandro. Todo se complica cuando el músico, temeroso de perder a Marta, decide matar a su alter ego. La desesperación de Marta es tan grande que le pide ayuda a Barreto, un desopilante científico (casi un psicópata), que encuentra la mane-ra de que la joven muera plácidamente.
A la manera de «Cyrano de Bergerac», Sensato escribe cartas de amor ocultando su identidad, mientras que Marta, casi en un remedo de los sitios de chat que ofrece Internet, recibe apasionados besos por correo que le recorren el cuerpo con inquietante avidez. La trama se complejiza por la disparatada personalidad de estos clowns, que mezclan el absurdo y la vivencia poética con la más absoluta naturalidad. Tomando de base una historia de pasión y muerte, el espectáculo crece paso a paso con su atractiva seguidilla de peleas, malentendidos, situaciones lúdicas y variados trucos con objetos.
Las excelentes caracterizaciones de Irene Sexer, Marcelo Katz ( Sensato) y Diego Lejtman ( Barreto), y la entrañable personalidad de cada uno de sus personajes permiten que temas tan serios como el amor, el sexo o la muerte formen parte del juego delicadamente, pero sin falsos prejuicios ni sensiblerías.
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