10 de noviembre 2003 - 00:00

Intercambio con Alemania encarna bien en el teatro

Mariana Obersztern
Mariana Obersztern
Esta noche y mañana a las 20 se exhibirá en el Instituto Goethe (Corrientes 319) la pieza de Botho Strauss «Regreso inesperado», con dirección de Mariana Obersztern y actuación de Javier Lorenzo, Fabián Bril, Marina Prada y Claudia McAuliffe. Este es el segundo estreno del «Ciclo 4 x 4: cuatro directores argentinos en busca de cuatro autores alemanes» que se inició la semana pasada con «Las relaciones de Clara» de Dea Loher con dirección de Vivi Tellas.

Dialogamos con la directora Mariana Obersztern, entre cuyos trabajos se cuentan «Lengua madre sobre fondo blanco» -actualmente en cartel-y el celebrado Biodrama «El aire alrededor», ofrecido este año en la Sala Sarmiento.

Periodista
: ¿Qué nos puede anticipar de la obra?

Mariana Obersztern: Se trata de un visitante inesperado, pero no desconocido. Wagner es un hombre que parece haber perdido su antiguo esplendor y cuando llega a la casa del matrimonio Kauntzsch, se entera de que Ingrid, su antigua amante, hace años que ha regresado con su marido Stefan. A partir de su llegada empiezan a activarse vínculos y situaciones del pasado, que se complican aun más con la presencia de Sofie, la amante de Stefan Kauntzsch. En la obra hay mucho discurso acerca de los celos, las sospechas, las demandas y los planes y proyectos que van delineando una hipotética forma del amor. Pero el amor como sustancia no aparece en ningún momento, ya que las relaciones que se establecen son en cierto modo inconducentes. Son personajes un poco necios, un poco torpes y con muy poca conexión real entre ellos. Por ejemplo Stefan realiza la fantasía mítica de vivir con la esposa y con la amante, pero la forma en que armó esta situación es un horror, porque en realidad es como si viviera con dos esposas, con la actual y con su ex.


P.:
¿Qué es lo que sucede con ellos, están de vuelta de todo?

M.O.: No es que lo hayan probado todo, ellos tienen como un déficit, se han quedado sólo en las formas. Viven y desarrollan sus aspiraciones sin haber invertido el alma en eso.


P.:
Usted ha trabajado mucho sobre las relaciones familiares y el vínculo madre-hija. ¿Es su tema prioritario?

M.O.: A mí me interesa la familia con sus ausencias, funciones y disfunciones. Es como si uno pudiera ver en ella el caldo de cultivo de las almas, qué cosas se transforman a través del tiempo y qué cosas permanecen, qué heridas se siembran y cuáles se curan. Es un estado como de materia prima del ser, donde aparecen varias indefensiones pero no en forma trágica, porque no es algo que impida la vida.Yo me refiero a seres que, aun con sus huecos o agujeros, se las arreglan para vivir y para amar y ser amados.


P.:
Salvo en «El aire alrededor», donde presentó a una maestra y madre ejemplar, su mirada sobre la familiar es bastante dura.

M.O.: Yo no creo que la familia sea un mal que arruina todo, al contrario, a veces lastima, otras cura... no sé. Me inclino mucho a trabajar con estos vínculos, pero en cada trabajo estoy muy atenta a no saber más de lo que tengo que saber. Porque hay pensamientos que en lugar de propiciar mi tarea la censurarían, por eso estoy muy atenta a lo que cada obra me pide averiguar y lo hago incisivamente, en cambio hay otros aspectos que decido ignorar.


P.:
Muchas veces se confunde teatro semimontado con teatro leído ¿Cómo definiría a esta puesta?

M.O.: Preferí que los actores aprendieran sus textos porque hay mucha fricción entre los personajes y esto hace necesario que los cuerpos estén libres y hagan sentir su peso. El semimontado es un trabajo que se realiza en relativamente poco tiempo y sólo para dos funciones. Por lo tanto hay como idea de parcialidad, que a uno lo lleva a seleccionar aquello que le resultó particularmente interesante sabiendo que quedan otras zonas sin averiguar o que han sido apenas bocetadas.


El ciclo continuará el resto del mes con «El pan de cada día» de Gesine Dankwart por Inés Saavedra (lunes 17 y martes 18), «Antes/Después» de Roland Schimmelpfennig por Rubén Szuchmacher (lunes 24 y martes 25 de noviembre). Las funciones son a las 20 con entrada libre y gratuita.

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