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10 de agosto 2006 - 00:00

"Jorge el curioso"

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Los enredos de un simpático monito y un joven que quiere salvar un museo tiene lo necesario para entretener a los más chiquitos y para que los adultos acompañantes no pierdan la paciencia.
«Jorge el curioso» (Curious George, EE.UU., 2005, dobl. al español). Dir.: M. O'Callaghan. Film de animación.

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He aquí un film de animación especialmente indicado para chicos menores de siete años, con la suficiente gracia como para que los adultos acompañantes no pierdan la paciencia, demasiado rápido al menos.

El protagonista es un encantador monito sacado de una serie de libros infantiles que hicieron furor en el Estados Unidos de los '40 a los '60, y que en la Argentina tuvieron alguna edición, allá lejos y hace tiempo, con el nombre de «Coco, el mono curioso» (a la hora de nombrarlo en la película, el doblaje mexicano alterna George con Jorge, del mismo modo que se dice por ahí que un globo es rosa cuando se lo ve claramente verde). Aunque esta adaptación se ocupa de actualizarlo todo, con celulares y otras modernidades, tanto los personajes como los fondos remiten a las ilustraciones originales, mediante dibujos simples en los que predominan los colores primarios.

Antes de colarse en el viaje de regreso de Ted (El hombre del sombrero amarillo en los libros), un joven norteamericano que fue a Africa a buscar una rara pieza arqueológica para evitar que un museo de ciencias naturales se convierta en playa de estacionamiento, Jorge -o George-ya había revelado una desbordante curiosidad en su selva natal. Sus retozos en un ambiente urbano pondrán en serios aprietos a su forzado anfitrión, que ya tenía bastantes problemas al no haber conseguido lo que fue a buscar al Africa.

La historia, tan sencilla como la animación, incluye un módico villano que no asusta a nadie (el codicioso hijo del dueño del museo en peligro), un inventor, una bella maestra enamorada de Ted, etcétera. Desde luego hay moraleja, además de la central de preservar los museos (para convertir el de este caso en una especie de parque temático, también es cierto). Las principales, el valor de la amistad y la alegría de la aventura y del conocimiento celebrada en las canciones, no traducidas, de Jack Johnson.

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