La proliferación de series y documentales en torno de la ciencia forense es el nuevo fenómeno de la TV norteamericana que se está extendiendo al resto del mundo. En estos momentos, en los EE.UU. (donde las estadísticas indican que hubo un importante aumento de jóvenes interesados en estudiar esta materia), uno de los programas más vistos es la serie «C.S.I.» (Crime Scene Investigation), de la cadena CBS, que en la Argentina se puede ver a través del canal Sony los miércoles a las 21. En ella se cuenta las aventuras de un equipo de investigadores forenses de la policía de Las Vegas y mediante llamativos efectos especiales se muestra el camino que recorre una bala dentro de un cuerpo, por ejemplo. Tiene, además, un clon de los mismos productores que se llama «C.S.I Miami» (Sony, viernes a las 22), y es el programa más popular de los que abordan un tema que ha invadido las pantallas no sólo de la TV, si no también del cine con films como el «El coleccionista de huesos» con Denzel Washington y Angelina Jolie.
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Cabe destacar que la principal competencia de «C.S.I» los lunes, día de su emisión estreno, es «Crossing Jordan», otra serie de tema forense que se transmite por la NBC.
Para dar una idea de la magnitud del fenómeno, baste enumerar los programas documentales que giran en torno al tema: «Autopsia», una serie documental de HBO que está emitiendo I-Sat los jueves a la medianoche; «Los nuevos detectives: Estudio de casos de ciencia forense»; «Detectives médicos», y «Archivos del FBI», las tres por Discovery Channel. Pero a estos programas, que se transmiten regularmente, hay que agregarles los documentales unitarios que se pueden ver casi a diario sobre este tipo de investigaciones, de las cuales no escapan los personajes históricos («¿Cuál fue la verdadera causa de la muerte de Napoleón?» o «¿Cómo era realmente Cleopatra?»), y ni qué hablar de culturas desaparecidas como la de los antiguos egipcios o los incas, por citar sólo algunas. Es que cada vez que encuentran una momia la someten a todo tipo de exámenes para conocer qué comía, o para saber de qué murió, y todas estas pruebas obviamente son filmadas para luego ser vendidas a los diferentes canales especializados.
• También ficción
En el terreno de las series de ficción, a la ya mencionada «C.S.I», hay que sumarle: «Testigo silencioso», una atrapante serie creada por la BBC de Londres que transmite aquí People+Arts, en la que la protagonista es una médica forense; «Los fiscales», que emite Discovery Channel; «Law & Order: Criminal Intent» (Sony, miércoles a las 22); «Cold Squad» (AXN, de lunes a viernes a las 19 y 1); y «Profiler», otra de una detective forense que en este caso se puede ver por USA Network los lunes a las 19.
A estas series definidamente centradas en el tema, se agregan varias más cuyos casos se resuelven gracias a las pruebas aportadas por los detectives forenses. Y la lista se engrosa con programas que en este momento no están en pantalla pero que en cualquier momento pueden volver a estar, como «Six Feet Under», un exitoso y premiado producto de HBO sobre una familia de funebreros, en la que se podía ver con todo detalle la «restauración» de cuerpos destrozados en accidentes realizados por verdaderos artistas de esa disciplina.
Las producciones aquí nombradas son sólo las que se pueden ver en la Argentina; en los EE.UU. son muchas más.
La clave del inicio de la moda morbo-necrológica se remonta al año 1995, a raíz del juicio al tristemente célebre jugador de fútbol americano O.J. Simpson, acusado del asesinato de su esposa y el amante de ésta. La transmisión televisiva de las alternativas del juicio se convirtió en el detonante y la fuente de inspiración para Jerry Bruckheimer, productor de las dos «C.S.I.» (y de muchas series más), quien estaba obsesionado con el caso, al igual que gran parte de la población norteamericana. Durante el caso Simpson, el público pudo escuchar a los especialistas detallando análisis de ADN, hematomas, manchas de sangre, huellas dactilares invisibles, muestras de cabello de las víctimas etc., y Bruckheimer se dio cuenta inmediatamente de que allí había una veta para explotar. Actualmente los guiones de «C.S.I» son revisados por Liz Devine, quien trabajó quince años como investigadora de escenas de crímenes para el estado de Los Angeles, antes de convertirse en productora de la serie.
En el caso de su competidora «Crossing Jordan», su productor Tim Kring acepta que el personaje principal Jordan Cavanaugh está inspirado en el patólogo forense Michael Baden, experto que alcanzó notoriedad no sólo en el caso Simpson, sino que también fue relevante para los sonados casos del aristócrata Claus von Bülow acusado de matar a su mujer (se hizo un film con Jeremy Irons que se llamó «Mi secreto me condena») y de la niña JonBenet Ramsey (sus padres eran los principales sospechosos), que también se ha convertido en consejero técnico de «Crossing Jordan» y conduce ocasionalmente la serie documental «Autopsy».
• Contagio al mundo
El interés por el tema ha alcanzado también a otros países, pero de forma todavía más cruda. En Gran Bretaña, en noviembre pasado, más de un millón y medio de espectadores pudieron ver a través del Canal 4 la disección del cadáver de un hombre de 72 años. Los que lo vieron en vivo pagaron 19 dólares cada uno.
En la Argentina la moda necrológica encontró últimamente su espacio en la televisión abierta gracias al caso García Belsunce. Especialistas de todo tipo desfilan por los programas periodísticos ofreciendo sus conocimientos, y convirtiendo a la teleaudiencia en expertos forenses. Y ninguno deja de recordar que el inventor del sistema de reconocimiento por huellas dactilares fue un argentino.
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