24 de febrero 2005 - 00:00

La conquista y los mestizos tienen su hora en un musical

Diego Romay: «Es un espectáculo tan actual como ‘Tanguera’ lo fue para el tango. El desafío era evitar el estereotipo del gauchito y las boleadoras que ya nadie acepta».
Diego Romay: «Es un espectáculo tan actual como ‘Tanguera’ lo fue para el tango. El desafío era evitar el estereotipo del gauchito y las boleadoras que ya nadie acepta».
Tras el éxito de «Tanguera», el productor Diego Romay dará a conocer mañana, en el Teatro Nacional, su nuevo espectáculo musical «Nativo» con el que promete dar un novedoso giro al folklore: «Es una gran oportunidad para reivindicar a nuestro folklore y hacerle ganar otros espacios. A la vez, fue un gran desafío no caer en el estereotipo del gauchito, las boleadoras y la vida en la estancia».

El tema de la conquista española y su arrasamiento de las culturas nativas le demandó una intensa investigación por distintas provincias (en archivos históricos y literarios, circuitos de folklore e institutos de cultura indígena), pero, según advierte, todo ese material fue trabajado desde un plano subjetivo y alejado de todo naturalismo.

El héroe de esta historia es Hilario (a cargo del debutante Adrián Verges, campeón nacional de malambo sureño), un indígena que tras haber sido despojado de sus tierras y de perder a toda su familia entra en contacto con la civilización. A partir de ahí vivirá una profunda crisis de identidad. Completan el elenco Suna Rocha (como la Pachamama) y Tukuta Gordillo (el chamán) que, entre otras figuras, suman un total de 35 artistas en escena.

Periodista
: ¿Cuándo comenzó su interés por el folklore?

Diego Romay: Cuando terminé con «Tanguera», inicié una investigación histórica sobre las culturas indígenas que fue el germen de «Nativo». Entonces descubrí que el referente más inmediato para contar esta historia era el folklore. Y así me fui encontrando con gente muy relacionada con este tema que me apoyó mucho, como Juan Namuncurá, que trabaja en el Instituto de asuntos indígenas. «Diego, lo que estás contando es la historia de nuestros antepasados» fue lo primero que me dijo. También le estoy agradecido a León Gieco al que ya le pedí que cerrara la noche del debut con su tema «Cinco siglos igual»

P.:
¿El tema de la obra es la crisis de identidad?

D.R.: Exactamente. Lo que le sucede al protagonista tiene que ver con las preguntas que todos nos hacemos: ¿quiénes somos? ¿de dónde venimos? Nos inculcaron la idea de que España es «la madre patria» pero nadie se enteró cuándo fue el supuesto parto. La Universidad de Buenos Aires realizó una investigación con el Centro de Antropología que dio como resultado que el 56% de los argentinos tiene en su formación genética algo de sangre indígena. Deberíamos poder apropiarnos de esa magnífica herencia y sus conocimientos milenarios. Es gente realmente muy sabia.

P.: En el afiche, Adrián Vergés aparece caracterizado como un Catriel algo andrógino.

D.R.: (Ríe) ¿Cómo es eso? A las chicas les parece muy sexy. Otra gente lo comparó con el Catriel de Osvaldo Laport. Este chico nos cayó del cielo, apenas lo vimos supimos que era Hilario. El es campeón nacional de malambo sureño, el que se baila con bota de potro. El malambo tiene un peso dramático muy importante en esta historia. Además hay algo muy sexy en ese movimiento de piernas que parece imitar el movimiento de un potro. Es hermoso. Yo jugué mucho con la figura del caballo y su simbología.Y Vergés tiene un tatuaje sobre el hombro con la figura de un caballo. Dice que se lo hizo hace muchos años. Mire si no estaba destinado para este papel.


P.:
¿Qué otras danzas aparecen en el espectáculo?

D.R.: Chacareras, guaynitos -que son una expresión del carnavalito-, gato, escondidos y por supuesto la figura de la zamba que es la expresión del amor.


P.:
¿Se siente influido por su padre, Alejandro Romay, en el gusto por los musicales?

D.R.: Gracias a mi padre ví muchísimos musicales desde chico, pero quien me metió en esto no fue él sino mi mujer (Mora Godoy, coreógrafa y protagonista «Tanguera»). Con él me inicié en la televisión y a eso me dediqué hasta que me enamoré de este género. Ahora ya no me muevo más de acá. Mire, alguien me decía que cuando uno crea recurre a imágenes que lo acompañaron toda la vida. Y la verdad es que me dí cuenta de que este vínculo tan fuerte que tiene el protagonista con el caballo deriva de un recuerdo que me quedó de chico, cuando mi padre puso «Equus» de Peter Schaffer. La imagen de Miguel Angel Solá interpretando a ese chico obsesionado con los caballosfue muy pregnante y de alguna manera me apropié de ella para «Nativo». Uno se da cuenta de que este tipo de vocación pasa por la sangre.

«Nativo»
cuenta con el mismo equipo de «Tanguera»: Diego Romay (idea, libro, producción general y dirección artística), Eladia Blázquez (música y letra de canciones), Omar Pacheco (diseño de puesta en escena y supervisión general), Gerardo Gardelín (dirección musical y música original), Ariel del Mastro (dirección de luces), Valeria Ambrosio (dirección de arte), a los que ahora se suman Nicolas «Colacho» Brizuela (música original) y Gustavo Zajac (dirección coreográfica y puesta en escena).

Entrevista de Patricia Espinosa

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