20 de noviembre 2001 - 00:00

La crisis devolvió al mejor Fito Páez

La crisis devolvió al mejor Fito Páez
Actuación de Fito Páez (voz, teclados). Con Guillermo Vadalá (bajo), Sergio Verdinelli (batería), Javier Lozano (teclados) y Gonzalo Aloras (guitarra); y músicos invitados. (Teatro Sky Opera, 16 y 17 de noviembre).

No están los tiempos para tirar manteca al techo. Y Fito Páez, que debió hipotecar su estudio para transformarse en realizador cinematográfico (con el film «Vidas Privadas», aún no estrenado en el país) decidió salir a la ruta para sostener el déficit que le produjo el cine. Sin disco nuevo por presentar -la película no le dejó mayor tiempo para grabaciones- resolvió armar un repertorio con temas de todas sus épocas. Y así nació esta gira nacional, que incluye grandes teatros, pero también reductos más pequeños por todo el interior, y tuvo uno de sus puntos culminantes en el Sky Opera de Buenos Aires, aunque habrá conciertos hasta fin de año.
 
Seguramente por ese mismo criterio economicista, el rosarino achicó su banda y la acomodó a la crisis. Pero más allá de cualquier circunstancia, lejos de perjudicarlo esta situación lo benefició. Sin presiones del marketing ni de su compañía disquera y más cerca de la realidad que vive la mayoría de sus compatriotas, pudo relajarse, divertirse y tocar simplemente porque tenía ganas. Entre viernes y sábado, entonces, hizo desfilar una larguísima lista de canciones -alrededor de treinta y cinco-que tuvo algunas diferencias entre uno y otro día.

Del mismo modo, los dos días tuvo diferentes invitados (Charly García, Palo Pandolfo, Fabiana Cantilo, Celeste Carballo, Liliana Herrero, Héctor «Pomo» Lorenzo, Ana Alvarez Toledo). Y hasta se dio el gran gusto de tocar el piano de cola algo que raramente hace en vivo, hacer piezas poco habituales en sus conciertos, interpretar otros temas «a pedido del público», algunos casi improvisados, pero con toda la frescura de una reunión de amigos, y de interpolar fragmentos de temas ajenos en sus composiciones -como sucedió con «Los ejes de mi carreta» en medio de «Yo vengo a ofrecer mi corazón». Sin ser un gran cantante estuvo mucho más prolijo que otras veces. Su banda -un cuarteto de base más los invitados rotativos-se mostró ajustada y acorde a las circunstancias. Sus nuevos fans disfrutaron como siempre; pero también hubo espacio para el goce de sus más antiguos seguidores.

R.S.

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