1 de agosto 2008 - 00:00

La industria Da Vinci no cesa: ahora, un "reality"

Antes de la precuelade «El código DaVinci» habrá másshow con Leonardo:Discovery Channelreclutará técnicos,mecánicos eingenieros paraconstruir todos losdiseños de suscomplejas máquinas.¿Funcionarán?
Antes de la precuela de «El código Da Vinci» habrá más show con Leonardo: Discovery Channel reclutará técnicos, mecánicos e ingenieros para construir todos los diseños de sus complejas máquinas. ¿Funcionarán?
Los Angeles (especial) -- Cuando todavía falta un año para el estreno mundial de «Angeles y demonios», precuela de «El código Da Vinci» que tantos conflictos trajo aparejados en el Vaticano (que no permitió a la Sony Pictures rodar en iglesias romanas), ayer se supo que la «Leonardo factory» continuará representando una fuente de pingües ganancias para la industria del espectáculo.

La publicación especializada «The Hollywood Reporter» definió a Da Vinci como un «artista, inventor, músico y, a partir del año próximo, una estrella de reality». No se trata, en rigor, de un «Gran hermano» inspirado en el genio renacentista, sino una especie de desafío a su genio: Discovery Channel, en conjunto con el productor Craig Piligian, iniciarán la producción de un ciclo que materializará, por primera vez en la historia, la mayor parte de los diseños de ingeniería mecánica que el gran Renacentista bocetó a lo largo de su vida, sin soñar siquiera en que pudieran materializarse.

En el Siglo XVI, Da Vinci conceptualizó muchas máquinas anticipándose, en ciertos casos, varios siglos a su realidad.

Algunas de ellas llegaron a hacerse materiales, y otras no pasaron de afiebradas imaginaciones futuristas. Entre los primitivos bocetos anticipatorios del artista figura, por ejemplo, un prototipo de helicóptero (aunque de formato muy diferente del conocido actualmente), un tanque, una calculadora y una cosechadora a energía solar.

Sin embargo, la meta buscada por los productores no es tanto dar testimonio de la exactitud de Leonardo, sino una prueba de la factibilidad concreta de aquellos diseños. Es decir, una forma de terminar con el mito del Da Vinci inventor o, por el contrario, la ratificación de su genialidad. «Si Da Vinci hubiera tenido a su disposición todas las herramientas con las que contamos hoy, ¿habrían funcionado estos inventos?» se preguntó Piligian, en cuyos créditos figuran las producciones de Discovery «Dirty Jobs» y «Ghost Hunters» «¿Cuán genio fue en realidad?», agregó.

Discovery Channel producirála serie en capítulos de una hora de duración, cada uno de ellos consagrado a dos inventos diferentes. El título provisional del ciclo es «Doing Da Vinci». En la presentación ante la prensa del ciclo, Jeff Hasler, vicepresidente de Discovery, señaló: «Es ingenuidad bajo presión, en busca de lo imposible. Llevaremos a la práctica todo aquello que Da Vinci dejó esbozado, y ahora veremos si realmente funciona».

El equipo de producción del ciclo incluirá muchos especialistas, técnicos y diseñadores.
Entre ellos, un ingeniero espacial de la NASA, un experto hollywoodense en efectos especiales y mecánicos de toda naturaleza. Todos ellos respetarán escrupulosamente los bocetos de Leonardo, y construirán cada uno de los aparatos. Se aclaró, también, que si bien el equipo empleará herramientas contemporáneas, los materiales de construcción serán todas recreaciones de los que estaban disponibles en los tiempos del artista.

  • La secuela

    Mientras los técnicos contratados por Discovery se pondrán a trabajar en breve, la Sony Pictures anunció que la precuela de su gran éxito de 2006, «El código da Vinci», sobre la novela de Dan Brown, será estrenada mundialmente el 15 de mayo de 2009, exactamente tres años después del primer éxito. La película, también basada en el best-seller homónimo de Brown, vuelve a estar dirigida por Ron Howard y protagonizada por Tom Hanks en el papel de Robert Langdon. Esta vez, el actor estará acompañado por Ewan McGregor y Stellan Skarsgard en papeles centrales, aunque Audrey Tautou ya no será de la partida.

    Langdom, esta vez, continúa las huellas de un extraño símbolo que aparece en pecho de un médico muerto, y a partir de allí llega hasta Suiza, donde descubre el resurgimiento de una antigua logia, los Illuminati.

    En 2003, Sony Pictures adquirió los derechos tanto de esta novela como de la anterior, «El código da Vinci». Tras el éxito de ésta, volvió a contratar al guionista Akiva Goldsman para que adaptara para la pantalla la nueva novela. Además del pequeño escándalo que tuvo lugar en torno a la prohibición del Vaticano para rodar en iglesias de Roma, a la prensa saltó también un rumor nunca desmentido por parte de la Sony. Se dijo que Tom Hanks se negó a volver a interpretar a Langdom porque no le interesaba como proyecto, y que para convencerlo (ya que en todo momento el estudio descartó la idea de que el protagonista tuviera el rostro de otro actor) hubo que convencerlo con el salario más alto que jamás se haya pagado en Hollywood: 75 millones de dólares.
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