4 de febrero 2005 - 00:00

La señora Robinson encontró gran actriz

La estupenda Nacha Guevara realza con su actuación la versión teatral de un clásico del cine de los ’60, que se resiente un poco en su paso al teatro.
La estupenda Nacha Guevara realza con su actuación la versión teatral de un clásico del cine de los ’60, que se resiente un poco en su paso al teatro.
«El graduado». Adap.: T. Johnson. Dir.: F. Fernández del Paso. Int.: N. Guevara, F. Colombo, L. Kerz, J. Schubert y elenco. Dir. Esc.: F. Fernández del Paso. Coreog.: F. Bianco. Sonido: G. Briski. Ilum.: M. Toledo (Teatro « Metropolitan 1»).

Desde que Dustin Hoffman la protagonizó en cine, allá por 1967, la historia de «El graduado» perduró en el tiempo a través de incontables imitaciones y parodias (sin ir más lejos, la escena de seducción que aparece en el film «American pie»). Benjamin era un estudiante recién egresado de un college, que se iniciaba sexualmente con una amiga de sus padres (la erotómana señora Robinson).

La versión teatral de Terry Johnson sigue de cerca el guión cinematográfico y agrega unas pocas escenas extraídas de la novela original de Charles Webb. Aun así, la obra resulta algo menos eficaz que el famoso film de Mike Nichols, cuyo ambiente californiano y sesentista intenta ser suplido con proyecciones y una abigarrada banda musical que incluye los difundidos temas de la película de Simon & Garfunkel y otros grupos de la época como The Beach Boys y The Mamas and The Papas (algunos de ellos ejecutados en vivo).

La obra ya no tiene por protagonista a Benjamin sino a la ardiente señora Robinson, quien se ha convertido, gracias a su desnudo integral, en la principal estrategia de promoción de este espectáculo. Kathleen Turner y Lorraine Bracco («Los Soprano») ya deslumbraron a sus fans de Londres y Broadway con su exhibición nudista y ahora le tocó el turno a Nacha Guevara.

La estupenda Nacha Guevara realza con su actuación la versión teatral de un clásico del cine de los '60, que se resiente un poco en su paso al teatro.

En realidad, la verdadera proeza de Nacha es cargar sobre sus hombros una obra esquemática, haciéndola crecer más y más con cada aparición suya. Su composición de la señora Robinson es fascinante. Alcohólica, desbordante sensualidad, irónica y malvada, su personaje provoca risas y también cierta melancolía en casi todas sus intervenciones, sobre todo cuando calla.

• Contraparte

Felipe Colombo (el mexicanito de «Rebelde way») carece de los recursos y el talento actoral de Dustin Hoffman. Su personaje luce mucho más aniñado, frívolo y temeroso (por momentos parece un adolescente de 13) pero tiene el carisma y la energía suficiente como para defender el papel cuando todos daban por hecho que iba a ser devorado por su partenaire.

El resto del elenco no desentona, salvo el personaje de Elaine, a cargo de
Mercedes Funes (la perversa Norita de «Padre Coraje»), que parece escapado de una telecomedia juvenil. La actriz no debería apelar a los agudos para subrayar una malentendida candidez. Elaine (la hija de la señora Robinson) es una joven dulce, inteligente y demasiado dócil, pero cuando se entera de que Benjamin ha sido amante de su madre, su ingenuidad se hace añicos. El director Felipe Fernández del Paso, también responsable de la puesta mexicana, le imprimió un ritmo dinámico al espectáculo. El diseño de arte (escenografía y proyecciones) resulta, en cambio, algo confuso y de poco vuelo imaginativo. «El graduado» está destinado, sin duda, a un público masivo al que puede llegar a entretener a pesar de sus flaquezas. Pero queda claro que un noventa por ciento del interés que tiene este espectáculo se debe a la actuación de la talentosa Nacha Guevara.

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