Un ascenso que debería ser festejo termina abriendo un espiral de sospechas: la serie de HBO Max que muchos dejaron pasar se vuelve adictiva.
HBO Max
En tiempos donde un sello de “recomendado” decide qué vemos, una serie con puntaje perfecto en agregadores como Rotten Tomatoes debería ocupar la portada. Sin embargo, entre estrenos ruidosos y algoritmos caprichosos, una comedia rara de HBO Max se esconde a la vista y espera que alguien la encuentre.
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Esa joyita se llama La silla (también figura como La empresa de sillas) y arranca con una situación mínima que se vuelve pesadilla: un ascenso que promete y una silla que se rompe delante de todos. Desde ahí, la historia se deja llevar por la obsesión, la vergüenza ajena y una conspiración corporativa cada vez más delirante.
Cuando el trabajo se vuelve un teatro de incomodidad, un detalle insignificante prende la mecha: HBO Max suma una serie que crece con cada escena.
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De qué trata La silla, la imperdible serie de HBO Max
La trama sigue a Ron Trosper, un directivo de una constructora que celebra un salto profesional hasta que un accidente absurdo lo deja expuesto: la silla se parte y él termina en el piso frente a sus compañeros. Cualquiera seguiría adelante, pero Ron no puede. Lo que para otros es anécdota, para él se convierte en el inicio de una cruzada.
A partir de ese golpe, la serie se corre del simple chiste y arma un descenso hacia una madriguera de sospechas: proveedores, oficinas, reuniones y una sensación constante de que “algo” se cocina detrás del mobiliario. El absurdo crece escena a escena y mezcla sátira de trabajo con nervio de thriller, como si la rutina corporativa se torciera hasta el límite.
Detrás de esa rareza están Tim Robinson y Zach Kanin, especialistas en estirar la incomodidad hasta volverla arte. La comedia juega con la línea fina entre lucidez y estupidez, y propone un universo donde el empecinamiento se vuelve motor narrativo: cuanto más insiste Ron, más se deforma la realidad que lo rodea.
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