30 de junio 2005 - 00:00

"La vida por Perón"

Aunque circunscripta a un ambiente reducido, casi teatral,«La vida por Perón» evoca bien ciertos aspectos deuna época que hoy vemos signada por pasiones irracionalese ilusiones desacertadas.
Aunque circunscripta a un ambiente reducido, casi teatral, «La vida por Perón» evoca bien ciertos aspectos de una época que hoy vemos signada por pasiones irracionales e ilusiones desacertadas.
«La vida por Perón» (Argentina, 2005, habl. en español).Dir.: S. Bellotti. Guión: D. Guebel, L. Ziembrowski. Int.: E. Lamothe, B. Blanco, C. Banegas, E. Lamothe, O. Alegre, y otros.

El mismo día que muere el general Perón, casi a la misma hora, también muere otro viejo, un sindicalista de segunda fila, llamado Pedro Ignacio. En vida los muchachos de la izquierda peronista lo odiaban, para colmo con esos dos nombres que los padres le habían puesto. Pero ahora que está muerto le van a rendir honores. No lo hacen por piedad ni reconsideración, sino por mero interés operativo.

Como corresponde a mucha gente de la política, ellos cultivan teorías conspirativas, y encima se las creen. Entonces han decidido cambiar los cadáveres, para evitar que el del Líder caiga «en manos enemigas» ( curiosamente, ése era también el temor de la derecha, pero sigamos con la historia, ahora desde otro punto de vista). El mismo día que muere Perón, un colimba es llevado a comprometer su lealtad a (oh casualidad) el grupo de esos mismos muchachos de izquierda. Cuando vuelve a su casa, descubre que el padre ha muerto. ¿Podrá velar a su padre como corresponde, hacer el duelo, reconsiderar diferencias, crecer en paz, o deberá someterse a la (para él) inexplicable invasión de sus compañeros, que quieren apoderarse de lo que no les pertenece?. Paráfrasis de algo mucho mayor, eso de querer tener el cuerpo remite a unas cuantas discusiones de la época, tan bizantinas como temperamentales, acerca de la herencia del corpus ideológico del peronismo. Esto es, una ideología fuertemente ligada a la persona física. Y una herencia que quiso arreglarse a los tiros.

Aunque circunscrito a un ambiente reducido, casi teatral, «La vida por Perón» ilustra bien ciertos aspectos de aquel tiempo, que hoy vemos signado por pasiones irracionales e ilusiones desacertadas. Es cierto, pudo ilustrarlos con un texto más rico (por entonces abundaba la retórica), aprovechar con más soltura el tono de tragicomedia que le corresponde (el primer chiste surge recién a la media hora), y soltar más a sus actores, que son buenos, pero aún así como está, es bien ilustrativa. Y arriesgada. Ahora los más jóvenes van a decir que es gorila. Y a los que van madurando, les volverá el mal sabor de boca.

P.S.

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