«Diálogos de poeta y bandoneón». Actuación de Horacio Ferrer (recitado) y Raúl Garello (bandoneón). (Clásica y Moderna, todos los sábados).
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La mezcla es más que interesante y se cumple con creces lo que propone el título del espectáculo -que muy pronto será, además, el de disco-. Llegado de Alemania en los finales del siglo XIX, el bandoneón se convirtió en un instrumento emblemático de la música de Buenos Aires. Y desde que el tango lo descubrió y lo hizo propio, fue y sigue siendo protagonista fundamental en el género del Río de la Plata.
Participó de los primeros cuartetos y luego de los sextetos típicos, cumplió un papel central en las orquestas de los años '40 y '50, fue la pata imprescindible para los dúos con guitarra, sirvió para acompañar solistas. Menos habitual ha sido, en cambio, esta combinación de bandoneón y poeta que ahora están ofreciendo con excelentes resultados Raúl Garello y Horacio Ferrer.
El planteo es sencillo. El poeta-recitante dice, a veces moviéndose sobre las melodías pero casi siempre en estilo declamatorio, varias de sus más valiosas creaciones. Y el bandoneonista lo acompaña, le pone fondo musical, le construye el clima sonoro.
• Repertorio
El repertorio está centrado, en lo poético, exclusivamente en Ferrer. Sobre todo, en muchas de las composiciones que hizo en conjunto con su compañero Garello. Así, hacen escuchar «Woody Allen», « Atahualpa Yupanqui», «Fábula para Gardel», «Vals para Lulú», «La guita», «El último bailongo», y hasta incluyen un muy gracioso estreno, la milonga «Cerrá que después te explico».
Pero hay también composiciones de Ferrer con Piazzolla -»El gordo triste», «Chiquilín de Bachín», «Balada para un loco»-, alguna poesía sin sostén musical -»Preludio para el año 3001", unos versos dedicados a Picasso-y algunos instrumentales de Garello -»Sur» y sus propios «Danza del fueye» y «El gran corazón de Lalo»-. De esta manera, todo queda muy cerca del público: los artistas, las melodías, el virtuosismo de Garello, la más profunda poesía tanguera en la voz de Ferrer.
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