26 de septiembre 2002 - 00:00

Lange: "No se puede ser tímida en ciertos films"

Jessica Lange
Jessica Lange
San Sebastián - De rostro todavía juvenilmente delgado, y con un mechón rebelde a propósito, Jessica Lange recibió ayer el premio «Donostia» a la trayectoria en el Festival de San Sebastián, una trayectoria que para muchos todavía permanece recostada en la mesa de cocina de «El cartero llama dos veces».

Una y otra vez los periodistas que acudieron en masa a su conferencia de prensa, dieron vueltas sobre el asunto, mientras reiteradamente ella insistía en su formación europea, su gusto por las grandes obras de arte y el trabajo en Gran Bretaña («donde predomina el equipo sobre los egos»), y sus proyectos de dirigir un largometraje que abarque dos décadas en la vida de una familia, desde la segunda posguerra hasta Vietnam, «sobre la familia y la circulación del amor».

Por fin, con risitas nerviosas, contó cómo se hizo aquella famosa escena de amor de «El cartero...»: «Bueno, si vas a interpretar una novela de James Cain, que siempre habla de sexo y de muerte, no puedes hacerte la tímida. ¿Qué puedo decir? A ese director siempre le gustó ir un poco más allá de los límites. La escena estuvo muy bien diseñada. Había dos cámaras, nos explicaron muy bien lo que teníamos que hacer, y luego nos dieron privacidad para ensayarlo. En el ensayo, y el momento del rodaje, en fin, somos muy amigos con Jack Nicholson, nos divertimos mucho, disfrutamos mucho uno del otro... Rodar ese tipo de escena es muy emocionante, por la sexualidad que tienen, y la gran valentía que requieren. Bueno, reconozco que ya no era tan inocente como cuando hice 'King Kong', pero nunca pensé en ser una actriz puro erotismo en todo el mundo. Me pidieron que haga esa escena, y la hice».

Concluida la respuesta, media sala de prensa se vació en forma casi inmediata, lo que permitió a la actriz seguir desarrollando su proyecto de directora, y evocar especialmente a un gran director de actores, Tony Richardson, a quien le dedicó su segundo Oscar.
«No todos los directores adoran a los actores, y entienden el proceso de creación de los actores. En este mundo de video, algunos ni siquiera se molestan en establecer contacto, simplemente nos hacen ensayar con un asistente. El nunca apartaba su vista de los actores, y cuando correspondía era incluso brutalmente honesto. Si pude avanzar como actriz, fue gracias a directores como
Tony Richardson». Y a la mesa del cartero, que todavía recuerdan.

Competencia

Un poco de lágrimas y sangre en la competencia de estos últimos días. Lo más calificado, un melodrama de Chen Kaige, «Juntos», sobre la lucha de un estudiante de violín y su padre para avanzar en la vida, aunque el director chino no parezca ya estar en su mejor momento. Antes, una versión mexicana bastante libre y actualizada de la novela decimonónica portuguesa «El crimen del padre Amaro» (a las tentaciones carnales han agregado narcotráfico y otras linduras).

«Después nos meteremos con el ejército mexicano, que nadie se anima a hablar. No, con el ejército no, lo digo en broma», sintetizó el autor, Carlos Carrera, que venía de responder los ataques de la Iglesia mexicana («nuestro mejor publicista»), y atiende ahora los reclamos portugueses. Dato interesante, entre sus coproductores figura Laboratorios Cinecolor, de Argentina.

Sangre sola, finalmente, la del falso documental de
Agustín Villaronga (un luchador del bizarro) «Aro Tolbukhin en la mente del asesino», sobre un fulano acusado de crímenes varios, el último de los cuales fue quemar siete personas vivas en un hospital guatemalteco.
Entretanto, en el mercado se manifiesta la revolución femenina, u otra cosa, a través de varias películas hechas por mujeres: por ejemplo,
«A mi madre le gustan las mujeres», «Algunas chicas doblan las piernas cuando hablan», «Las mujeres reales tienen curvas» y «El dominio de los sentidos», hecho por cinco jóvenes realizadoras.

Pero, como un llamado de alerta ante las presumidas, surge una nueva versión de
«Lisistrata», el clásico de Aristófanes. La síntesis del folleto de venta nos libra de mayores comentarios: «Las mujeres de Atenas deciden poner fin a la guerra mediante la huelga de sexo. No se acostarán con sus hombres, si estos siguen volcados a la lucha. Los gays de Atenas, atentos al suceso...».

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