Después se entiende: están buscando tontas, para inseminarlas sin que se den cuenta. El dueño, en fin, es trucho nomás. Y el científico es joven, tiene una hermanita de lo más rara, la madre no existe, y el padre existía pero se murió. Sus investigaciones sobre la clonación fueron pioneras a comienzos de los '70, pero, según cuenta el hijo, en 1973 la ciencia argentina debió llamarse a retiro. Interesante, que digan '73 y no '76 como es costumbre, olvidando el desastre que fue aquello. Sigamos con el cuento. El hombre se detuvo entonces, y nadie supo si llegó a experimentar a fondo lo que él quería. Fotos no hay. Gente a lo mejor sí. Y un legado para el hijo, también.
Ahora una joven periodista quiere investigar al hijo. Es una chica con bastante cara de tonta.Pero tentadora. La última pregunta de su cuestionario será