7 de marzo 2003 - 00:00

Límpido y festivo retrato de la fe

Escena del documental
Escena del documental
«Ciudad de María» (íd., Argentina, 2001, habl. en español). Guión y dir.: E. Bellande. Documental (Malba, de jueves a domingo).

A lgunos pensarán que este documental se hizo en broma, para reírse un rato de la gente que cree en la Virgen, «una bola de fanáticos pobretones», como dice Michelle Pfeiffer en alguna película donde hace de artista engrupida. Otros, en cambio, sentirán que es un hermoso registro del fenómeno de fe popular que, desde hace años, viene aconteciendo en San Nicolás. Cada quien lo verá y lo disfrutará según su óptica... pero en ocasiones también sospechará que debería ponerse un rato los anteojos del vecino.

Enrique Bellande
, el autor, que se crió en ese lugar, prescinde deliberadamente de eso que los documentalistas llaman «la voz de Dios», es decir, el narrador en off que va explicando y dictaminando exactamente lo que el espectador debe creer y pensar. El simplemente pone la cámara frente a muy diversas figuras clave, o sigue variados acontecimientos, como una divertida clase de catequesis, una reunión de fervorosas vecinas protegiendo a la mujer que dice haber visto a la Virgen, una procesión de tradicionalistas a caballo, etc., y que cada uno interprete los hechos como le parezca.

•Guía

Hay, es cierto, un guía, el periodista local Luis Dabove, que durante parte de la película oficia de enlace y transmite su personal entusiasmo. Y hay unas cuantas situaciones donde la risa siempre va a poder más que el respeto, por ejemplo cuando se muestra tanto «merchandising» berreta, o cuando la devoción de algún prelado parece directamente ligada a su amor por los números. Pero en el fondo, lo único verdaderamente ridículo y penoso es el comportamiento de un canal porteño, haciendo todo un circo alrededor de un pobre peregrino en bicicleta.

Del resto, lo que el espectador ve, crea o no crea, es una fiesta de alegría, de simple, potente, arrolladora fe popular, registrada con buen humor, y con una cámara tan hábil como afectuosa. Y con unas perlas, como esa de los caminantes cantando «el que no canta es Testigo de Jehová», que desarman a cualquiera.

Dejá tu comentario

Te puede interesar