21 de abril 2006 - 00:00

Lope de Vega, con calidad

Hijastro y madrastra, la pasión prohibida queenfoca «El castigo sin venganza» de Lopede Vega.
Hijastro y madrastra, la pasión prohibida que enfoca «El castigo sin venganza» de Lope de Vega.
«El castigo sin venganza» de Lope de Vega. Por la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Versión y Dir.: E. Vasco. Int.: A. Querejeta, F. Merino, M. Alvarez, C. Sanchis, N. Mencía y otros. (Teatro Presidente Alvear.)

Con una puesta refinada y convincentes actuaciones, hizo su debut la Compañía Nacional de Teatro Clásico de España, que celebra su vigésimo aniversario (ya en su primer año de existencia vinieron a Buenos Aires). Su director, Eduardo Vasco, es también el responsable de esta rigurosa versión de «El castigo sin venganza» (1631), de Lope de Vega, quien la escribió en sus últimos años como respuesta al avance de Calderón de la Barca.

La pieza de Lope tiene visos de tragedia. El amor que une a sus dos protagonistas amenaza el orden social y desafía sus reglas de honor, mientras que en su entorno privado provoca envidia, celos y la más cruel de las venganzas. El poderoso Duque de Ferrara es un mujeriego y «vicioso» que, ante la presión de sus súbditos, decide casarse sólo para guardar las apariencias. Pero, su hijo Federico comete el error de enamorarse de su bella madrastra, y ambos se entregan a su pasión aprovechando la ausencia del duque. Enceguecidos, no sospechan que alguien ( probablemente Aurora, la prima enamorada de Federico) puso en aviso al Duque de esta traición.

Lope dedica sus versos más bellos al nacimiento de este amor que arrebata los cuerpos, pero también ofrece una aguda revisión del tema del honor, asociado aquí a los intereses de los gobernantesque buscan aparentar lo que no son. El duque vuelve triunfal de su campaña, supuestamente convertido en un hombre humilde, religioso y dispuesto a serle fiel a su mujer. Pero esta nueva imagen es absolutamente falsa y él la aprovecha para justificar su venganza. De esta manera, va inventando razones de orden público para dirimir, en forma sangrienta, un conflicto de carácter privado.

La reconstrucción de época es convincente, y está marcada por el distinguido vestuario de Rosa García Andujar, que ubica claramente la acción en tiempos de Mussolini. Esto contribuye a acentuar el clima de violencia que va creciendo a lo largo de la obra hasta desembocar en un cruento final. El espectáculo dura 140 minutos y requiere de una escucha atenta y concentrada.

Vale la pena derribar prejuicios sobre el teatro versificado y acercarse a disfrutar del talento de Lope y de las impecables actuaciones de este grupo de actores, entre los que se destacan Arturo Querejeta (Duque de Ferrara), Francisco Merino (el consejero Batín) y Nuria Mencía, quien compone a una Aurora casi chejoviana. Sin ser particularmente innovadora, la puesta de Vasco transmite frescura y contemporaneidad. Las funciones continuarán hasta el domingo. El próximo miércoles 27 de abril, La CNTC estrenará en el mismo teatro, pero con otro elenco, «Amar después de la muerte» de Calderón de la Barca.

P.E.

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