13 de noviembre 2002 - 00:00
"Los bestsellers se venden, no se leen"
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Periodista: ¿Por qué le interesa la literatura urbana del Río de la Plata?
Kjartan Fløgstad: Quizá por casualidad me interesé por Borges, Onetti, Cortázar, Arlt. Vine a fines de los '60 en un barco mercante noruego a Buenos Aires. Ese fue mi primer encuentro con latinoamérica, su vida social y cultural. Me pareció, y me sigue pareciendo, que la literatura de aquí es más universal.
P.: ¿Qué le atrajo de esta narrativa?
P.: Eso se ve en el primer Borges, no ya en el de la literatura fantástica, ni en Onetti, ni en Cortázar...
K.F.: Tal vez no directamente expresado, pero creo que el tema central es como se ubica en otro continente, en otro mundo, gente que proviene de otra parte, de Europa, tema universal que tiene aquí su expresión más radical. Además me interesa mucho el folclore urbano del Río de la Plata, el tango, el fútbol y el psicoanálisis, que es parte del folclore de Buenos Aires.
P.: Cuando se piensa en la literatura de Noruega, surgen pocos nombres: Ibsen, Knut Hamsun, autores del siglo pasado. ¿Ocurre lo mismo en Noruega con nuestra literatura?
K.F.: La literatura latinoamericana es bastante bien conocida en Noruega. Los autores consagrados se leen, García Márquez, Vargas Llosa, Isabel Allende. En círculos literarios Cortázar y Onetti son bien conocidos, y ni hablar de Borges.
P.: ¿Se debe a qué el nivel educativo de los países nórdicos es el más alto del mundo?
K.F.: El nivel educativo de la Argentina es bastante alto también. Además, no se puede comparar: América Latina es un continente y Noruega un país cuya población es igual a la de un barrio de Buenos Aires, 4 millones y medio. Nuestros autores conocidos, Ibsen y Hamsun, son de la edad de oro de las letras noruega, me parece normal, ya no hay autores con esa difusión, salvo una o dos excepciones. Por caso Jostein Gaarder, que ha popularizado la filosofía con «El mundo de Sofía» y en 1996 fue el libro más vendido del mundo, pero sus obras son didácticas y no literatura. El gran aporte noruego al modernismo literario mundial ha sido a través de Borges por el uso que hace de las literaturas nórdicas. En el cuento «Tlön, Uqbar, Orbis Tertius» el protagonista se llama Gunnar Erfjord, no se puede imaginar un nombre más noruego. Y tiene ese nombre porque Borges era muy amigo de las hermanas Lange, Norah y Haydée, y el padre era Gunnar Lange y la madre Berthe Erfjord. Borges uso el nombre del padre y el apellido de la madre de las Lange para su protagonista. Es el único noruego que tiene fama literaria en las literaturas hispánicas.
P.: Paul Auster ha recuperado a Knut Hamsun, premio Nobel de Literatura en 1920, a pesar de que tuvo una fervorosa adhesión al nazismo. ¿Qué pasa hoy en Noruega con Hamsun?
K.F.: Aún es un nombre polémico, no tiene ni una calle ni una estatua por sus actitudes políticas. Hamsun fue partidario de los nazis durante la ocupación, por tanto un traidor a juicio de la gran mayoría. Muchos quemaron sus libros durante la guerra. Hay quienes opinan que es un gran escritor, yo no.
P.: Un lazo suyo con Borges es la novela policial.
K.F.: De mis 40 libros sólo dos son policiales y tienen casi 30 años. Es el género más popular en los países escandinavos, el que más se vende y con autores de alcance mundial. Cuando los escribí me interesaba la novela negra norteamericana, la del Río de la Plata no me atrae tanto. Esa parte de la obra de Borges no es para mi tan importante, remite al policial inglés, a Chesterton. Yo quería usar ese género para crítica social, como Chandler y Hammet. Hoy creo que la «novela novela», la «novela seria» posee más cualidades, un público grande y un mejor público, el lector sabe que debe enfrentar dificultades para poder experimentar una obra de arte. El policial es mero entretenimiento con recetas para dar soluciones no sólo a crímenes, también a cuestiones sociales.
P.: ¿Qué componentes tiene hoy esa «novela seria»?
K.F.: El más importante es la polifonía, eso que Bajtin llama lo «carnavalesco»: establecer muchas voces distintas sin ridiculizar a ninguna. El autor debe defender a todos los personajes para que sea una obra seria, una obra de arte.
P.: Algo que desde sus orígenes fue fundamento del teatro...
K.F.: Sí, pero para Bajtin la novela es el género clave, y lo demuestra con sus lecturas de Rabelais y de Dostoiveski. Yo intento escribir novelas en esa tradición carnavalesca donde se mezcla humor y seriedad. «Rayuela» de Cortázar es el mejor ejemplo de una obra carnavalesca de la literatura modernista hispanoamericana.
P.: ¿Cómo traslada ese estilo a sus novelas?
P.: ¿Qué piensa la presencia globalizante del bestseller?
K.F.: Se venden, no se si leen. Muchas veces sirven de base para guiones de películas y hasta logran hacer una buena cada década. A mí no me interesan, para leer mil páginas de Tom Clancy hay que ser masoquista.
P.: ¿En Escandinavia las listas de bestsellers son distintas?
K.F.: Son distintas, pero no tan distintas. Se ven novelas de Grisham y Clancy, pero los bestsellers suelen ser noruegos o de otros países escandinavos. Policiales con un nivel literario más alto que los bestsellers, aunque no sean obras muy buenas, tienen el nivel de elegancia que reclaman nuestras sociedades.
P.: ¿Qué lo estimula a escribir?



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