10 de septiembre 2008 - 00:00

"Los extraños"

A partir de uncasosupuestamentereal, aún noresuelto, «Losextraños»alcanza buenosmomentos detensión ysuspenso conpocoselementos yunaconvincente LivTyler.
A partir de un caso supuestamente real, aún no resuelto, «Los extraños» alcanza buenos momentos de tensión y suspenso con pocos elementos y una convincente Liv Tyler.
«Los extraños» (The Strangers, EE.UU., 2008, habl. en inglés). Dir.: B. Bertino. Int.: L. Tyler, S. Speedman, G. Ward, K. Weeks, L. Margolis, G. Howerton

Sin ofrecer nada especialmente nuevo, este thriller alcanza algunos buenos momentos de tensión y suspenso. El hermetismo y la paranoia son dos elementos clave en esta pesadilla en la que una pareja que buscaba tranquilidad en una casa de campo es acosada por tres extraños -dos mujeres y un hombre-, con sus rostros cubiertos por máscaras.

Si no fuera por el prólogo que explica que la película está basada en un caso real aún no resuelto del todo por el FBI, el espectador podría llegar a pensar que está ante una historia de terror sobrenatural y no ante un policial. Esto se debe a que la presentación de los agresores los convierte casi en fantasmas que aparecen y desaparecen, tanto dentro como fuera de la casa, de un modo realmente enervante y ajeno al realismo. Como en tantos otros films del género, el espectador también se puede preguntar por qué los protagonistas no llaman a la policía cuando aún tienen sus teléfonos a mano. En todo caso, el lento comienzo, con cierto toque de film independiente, ayuda a no esperar los brutales acontecimientos que están por explotar de manera intempestiva. Mas allá de que, finalmente, éste es otro relatode asesinos psicópatas acechando a gente inocente y desprevenida, hay cierta sutileza en el modo de generar suspenso que ayuda a esperar buenos trabajos futuros del director y guionista debutante Bryan Bertino. Especialmente el uso de la música y los efectos de sonido sostienen casi toda la tensión de una película que aprovecha al máximo sus escasos elementos de producción, empezando por el decorado casi único de la casa invadida, más el riesgo que significa apoyarse dramáticamente en sólo dos intérpretes a cara descubierta.

En este sentido es Liv Tyler la que sostiene casi todo el film, ya que por motivos argumentales su novio Scout Speedman la deja sola a merced de los extraños en varias secuencias estremecedoras. La actriz se las arregla más que bien para ser el centro de la acción de un producto en el que los elementos técnicos y la capacidad para crear climas tensos superan los detalles argumentales que utilizan el hermetismo como excusa para no tener que explicar algunos puntos en blanco.

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