10 de enero 2006 - 00:00

Luis Aguilé y zarzuela, hábil fórmula veraniega

«Alegrías de España» suma dos espectáculos en uno: primero un popurrí de famosas zarzuelas a cargo de un grupo de bailarines y cantantes, y luego un recital del legendario Aguilé.
«Alegrías de España» suma dos espectáculos en uno: primero un popurrí de famosas zarzuelas a cargo de un grupo de bailarines y cantantes, y luego un recital del legendario Aguilé.
«Alegrías de España». Int.: Luis Aguilé. Compañía Zarzuela y Olé. Esc.: E. Benvenuto. Dir. coreog.: M.T. del Río y V. Saulio. Dir. gral.: L. Aguilé. (Teatro Astral).

La temporada de verano siempre resulta propicia para un espectáculo como «Alegrías de España», un recorrido por algunos de los más conocidos momentos de la Zarzuela unido al show de una figura popular ya legendaria como Luis Aguilé. En ambos casos la búsqueda es el entretenimiento despreocupado, el placer de melodías siempre agradables y la dinámica ágil impuesta desde la dirección del mismo Aguilé, por los diseños coreográficos de Del Río y Saulio y un eficiente grupo de bailarines, cantantes y actores.

En realidad esta nueva edición de la marca registrada «Alegrías de España» suma dos espectáculos en uno. La primera parte (ochenta minutos) está dedicada a repasar el llamado «género chico» y la segunda (unos setenta minutos) a la creatividad y la simpatía interpretativa de Aguilé, un genuino «showman», que conserva intactas sus condiciones vocales e histriónicas.

«Zarzuela y olé»
reúne en el escenario a un par de actores que insinúan una leve línea argumental como pretexto para encadenar «Las Leandras», «La gran vía», «El último romántico», «La Verbena de la Paloma», «Luisa Fernanda», «Doña Francisquita» hasta «La jota de la Dolores». Sobre pistas pregrabadas cantan un coro de cámara y tres solistas (entre ellos el excelente tenor Juan González Cuevas, que el año pasado se destacó en el elenco de «La Forza del Destino» de Verdi en el Teatro Avenida) que reviven pasajes de notable repercusión popular («El coro de los enamorados» o «La mazurca de las sombrillas», por la belleza intrínseca de estas verdaderas joyas de la zarzuela española.

Pese al poco ortodoxo procedimiento de la amplificación para el género lírico, se puede apreciar de todas formas la musicalidad y el amplio vocalismo de los cantantes convocados. El cuerpo de baile se alterna con los cantantes en cuadros muy coloridos y dinámicos.

El segmento de Luis Aguilé, titulado « Ritmos, bellezas y alegría» se subdivide en tres sets: el Florida Park de Madrid, la Tropigala de Miami y el Teatro Astral de Buenos Aires. Aquí el cantante da rienda suelta a su capacidad musical y su carisma. Canta sus reconocidos éxitos con gracia y repercusión en su público, en una suerte de relación interactiva, y cuenta chistes de su cosecha con elegante picardía. No faltan ni «Laburante» ni «Cuando salí de Cuba» y hasta se atreve con «New York, NewYork» en inglés. Toda la estética del espectáculo ayuda al objetivo de divertir y provocar alegría en la platea. El slogan «¡Para salir del teatro bailando y cantando!» se cumple a pies juntillas con un público que no sale defraudado de su elección de teatro veraniego.

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