1 de noviembre 2001 - 00:00
Madrid: causa polémica muestra "Goya, la imagen de la mujer"
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"Retrato de la duquesa de Alba".
La falta de piezas es tan notable como sorprendente. Ver los retratos femeninos de Goya que posee El Prado, que son los más importantes y forman el eje central sobre el que gira la muestra, no entraña ninguna dificultad, pero contemplar los que custodian el Museo del Louvre o la Hispanic Society of America, con sede en Nueva York, no resulta una tarea fácil para el gran público y esta exposición no se los va a acercar.
Cuando termine de recorrer la retrospectiva «Goya, la imagen de la mujer», es muy posible que el visitante se haga algunas preguntas, cuestiones como las que ya se formulan algunos especialistas del Museo del Prado: ¿Por qué se exhibe la «Maja desnuda» sin su pareja, la «Maja vestida»? ¿Cuál es el motivo por el que el «retrato de la reina María Luisa a caballo» ha sido eliminado de la muestra e incluso de la colección permanente para ser enviado a la trastienda del museo?
Si se ha decidido repetir cuadros de exposiciones anteriores, como es evidente, ¿por qué no figura en esta exposición el lienzo «Las majas en el balcón»?, una obra propiedad de un coleccionista suizo que ya estuvo en el Museo del Prado en 1996 y que en esta ocasión habría venido como anillo al dedo. ¿Por qué no se ha incluido en la presente muestra, después de la agria polémica que suscitó su paternidad, «La lechera de Burdeos»? ¿Cómo es posible no haber contado con el retrato de «La tirana», que está colgado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando? ¿Por qué se han incluido en la muestra obras cuya autoría es dudosa?
Radiografía parcial
«Goya, la imagen de la mujer», que viajará a la National Gallery of Art de Washington cuando sea clausurada el próximo 10 de febrero, permitirá realizar una radiografía, aunque sea parcial, de un universo, el femenino, que fascinó profundamente a Goya. El análisis que el artista efectúa sobre las distintas mujeres a las que conoció puede ser extremadamente áspero o endiabladamente almibarado. Al creador más temperamental del arte español nunca le gustaron las medias tintas.
Goya condena o entroniza a las mujeres después de someterlas a su crítica mirada, una mira-da capaz de desnudar a cualquiera y de descubrir, aunque se oculte bajo un disfraz, su verdadero rostro. Así ocurrió, por ejemplo, con la reina María Luisa de Parma, un personaje que nunca fue del agrado de Goya, quien siempre exaltó en sus cuadros los defectos de la poderosa e influyente esposa de Carlos IV, la mujer más retratada de su época. En el polo opuesto se sitúa, sin ninguna duda, María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Alvarez de Toledo, más conocida como La Duquesa de Alba.
Resulta paradójico que de la mujer que tanto odió Goya se exhiban grandes retratos y de la mujer que amó profundamente se exhiba sólo un pequeño lienzo, en el que la duquesa aparece de espaldas, y algunos dibujos.




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