28 de diciembre 2007 - 00:00

Madrid dedica muestra al Renacimiento alemán

Las obras de Alberto Durero (izquierda) y Lucas Cranach el Viejo (derecha) son el núcleo central de la primera muestra que España consagra al Renacimiento alemán en forma global.
Las obras de Alberto Durero (izquierda) y Lucas Cranach el Viejo (derecha) son el núcleo central de la primera muestra que España consagra al Renacimiento alemán en forma global.
El museo español Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid presentan hasta el 6 de enero 2008. «Durero y Cranach. Arte y Humanismo en la Alemania del Renacimiento». Para esta importante exhibición se han reunido 234 piezas de pintura, dibujo, estampas, orfebrería, armaduras y otros objetos decorativos en lo que puede considerarse la primera que se dedica en España al Renacimiento alemán en forma global y el recorrido abarca desde finales del siglo XV hasta mediados del XVI centrado en dos de sus más grandes artistas, Alberto Durero ( 1471-1528) y Lucas Cranach el Viejo (1472-1553).

La exposición está dividida en dos partes diferenciadas: «Los artistas y su mundo» (Museo Thyssen-Bornemisza) que enfatiza la función estética mientras que «Un mundo en conflicto» (Fundación Caja Madrid) revela aspectos prácticos y funcionales relacionados con la religión, la política o la guerra.

Entre otras subdivisiones «Orgullo y Melancolía-Una imagen del artista alemán» muestra los temas candentes de la época, el autoconocimiento como artista, mímesis de la naturaleza, relación con el entorno y con la divinidad, lo que está presente en varios autorretratos como «Melancolía I» (1514), obra maestra del grabado en la que Durero interpreta su propio retrato espiritual.

  • Conciencia

  • Nuremberg, ciudad natal de Durero, era uno de los centros económicos, comerciales y culturales más importantes de la Alemania de entonces donde la ausencia de gremios propició una relación más fluida entre artistas y comitentes y una mayor conciencia de la individualidad del artista. Realizó acuarelas que reproducen pueblos de Baviera, calles urbanas, molinos de agua, detalles de la naturaleza, estudios de árboles, formaciones rocosas.

    «Aquí soy un señor-Italia», que se exhibe en una de las salas aborda los temas que más le interesaron en sus viajes a Italia: el paisaje, la Virgen y el Niño, fundamental en toda la producción de Durero. El título se refiere a la consideración con la que era recibido en un país en el que Leonardo o Rafael eran figuras centrales.

    «En la Cámara del Coleccionista I-brujas, monstruos, desnudos» es un capítulo en el que al modelo idealizado de Durero se contraponen los modelos más sensuales, carnales y realistas de artistas como Cranach o Grien que aluden a la vida salvaje y la obsesión por la brujería.

    Nuevas ideas de belleza, la fealdad, el grotesco, la vejez, la enfermedad se abordan en la «Cámara del Coleccionista II». Se incluyen otros temas como el acercamiento a la Naturaleza, que en el caso de Durero tiene que ver con la idea renacentista de «curiosidad», el cuerpo humano desde una óptica real, diferente a la idealizada por los italianos.

    «¿Un Retrato Germánico?» es un núcleo en el que se demuestra cómo Durero creó un patrón que supera los modelos flamencos, enfatizando la introspección y espiritualidad del retratado. Aquí se presentan algunos de los más excepcionales retratos de Durero, Hans Holbein el Viejo y el único retrato femenino de Hans Buldung Grien, perteneciente a la Colección Thyssen-Bornemisza.

    El rostro de Cristo que cobra especial intensidad en la Alemania reformista en un deseo de acercamiento a su figura, así como el paño hierático de la Verónica, el Ecce Homo, el cuerpo desnudo y sufriente de Jesús seguidos por la «Pasión de Cristo», culminación de la iconografía del dolor a través de la Crucifixión se cuentan entre los temas tratados en «Un Mundo en Conflicto».

    «Imágenes como palabras» refiere a cómo los artistas intentaban explicar la nueva doctrina luterana, se exhiben retratos de los reformadores realizados por Durero, Holbein y Cranach que se ocupó de difundir la imagen de Martín Lutero.

    «Una Nueva Imagen de la Guerra» cubre los conflictos sociales, las crisis religiosas, guerras, temas que interesaron a Durero por lo que se exhiben estampas sobre la fortificación de las ciudades, retratos políticos como el de Carlos V (1533) de Cranach, la famosa serie «El Apocalipsis» de Durero, uno de los conjuntos más influyentes de la historia del arte.

    Este hijo de un orfebre de Nuremberg, fue un gran viajero, dibujaba y pintaba como medio de registrar sus impresiones e ideas bajo el estímulo de lo diferente y gracias a la rápida difusión de su obra gráfica, pronto se dio a conocer en toda Europa. Su viaje de formación a Italia constituyó algo sin precedentes para un artista alemán hecho que fue imitado por sus contemporáneos.

    En palabras de Juan Luis Gonzáles García, autor de uno de los textos del catálogo, «el espíritu de Durero se conmovía al enfrentarse a lo desconocido, ya fuera venido de lugares remotos o de algún tiempo pasado».

    Las obras proceden del Museo del Louvre, Colección Rothschild, Albertina, Metropolitan (Nueva York) National Gallery (Washington), Nacional Gallery (Londres), Rijksmuseum (Amsterdam), importantes museos de Alemania y de la colección permanente del Museo Thyssen-Bornemisza.

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