A punto de anunciarse oficialmente la programación completa del festival marplatense de cine, trascendieron ya algunos cambios interesantes sobre la muestra que se realizará del 11 al 20 de marzo. Por empezar, parece que este año no habrá que sufrir la agotadora sucesión de discursos con que funcionarios de la más variada jerarquía han venido amenizando las veladas inaugurales desde 1996. Cuanto mucho, hablarán dos o tres, y muy brevemente. Las charlas se dejarán para las «master class» de los artistas especialmente invitados, a uno por día (de 16 a 18) y para todo público: Ken Russell, Fernando Birri, Norman Jewison, Paul Naschy, Bob Rafelson, Héctor Babenco, que inaugura la fiesta con el drama «Carandiru», y el poeta Pupi Avati, que lo cierra con el romance «Il cuore altrove».
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Sólo para gente del ambiente, en cambio, son los seminarios de las siete empresas de cine (desde laboratorios internacionales a centros locales de postproducción) que operan como principales sponsors del encuentro. «Con los sponsors provenientes del sector industrial va todo muy bien, nos han apoyado muchísimo», comenta la directora de producción Liliana Mazure. «Pero con los que no son del sector, es muy difícil cerrar acuerdos. Un festival es un producto muy particular a vender, y algunos no lo entienden. Por ejemplo, hubo quienes ofrecieron dinero si hacíamos un concurso de Miss Cine. Otros querían repartir cerveza en el hall de las salas. Puede haberla, y en abundancia, para las fiestas de apertura y cierre, pero no precisamente como preámbulo de una película que costó traer, que quizá nunca más veamos, y que requiere su atención».
Sin embargo, la idea no estaría mal en las secciones juveniles de trasnoche, o en la premiere de la última de Gustavo Postiglione, «Tremendo amanecer», sobre las andanzas de un vampiro en Rosario, que se verá en una sección casi off-off, «Vitrina Argentina». Ahí también se anuncia una curiosa experiencia de Eduardo Mignogna (les dio videocámaras a los cartoneros de Itatí), de modo que bien podría haber incluso mateadas u otras libaciones sin mayor problema, igual que en las proyecciones al aire libre de los cine móviles por diversos barrios marplatenses.
Según parece habrá unos 150 títulos para gustos variados, desde películas de cinearte de Manoel de Oliveira o Bernardo Bertolucci, y exquisiteces para público masivo, distribuidas por majors americanas, hasta cintas mudas recién restauradas de Italia y Argentina, amén del florecientevideocine de localidadesdel interior como Pehuajó.Se calcula que este año llegarán al festival más de 90 directores, productores y artistas extranjeros, y otro tanto de locales, aparte de vendedores y compradores de películas, periodistas, cinéfilos que toman sus vacaciones en esa fecha, estudiantes becados (unos 200), y colados. Sin contar la gente seria que, mientras los demás ven cine, irá a los encuentros que allí se han establecido del Mercosur, la Unión Europea, el Proyecto Raíces, y la Fedala (Federación Derechos de Autor de Latinoamérica), aprovechando el espacio físico para intercambiar opiniones, hacer acuerdos, tentar coproducciones, y, de paso, viajar un poco.
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