"Más alla de la frontera"

Espectáculos

«Más allá de la frontera» («Beyond borders», EE.UU./Alemania, 2003, habl. en inglés). Dir.: M. Campbell. Int.: A. Jolie, C. Owen, T. Polo, L. Roache.

La primera escena de este drama romántico-testimonial promete algo mejor: una elegante cena a beneficio es interrumpida por un doctor con un chico etíope famélico, al que, desde el público, un gracioso le arroja una banana, y el chiste se acaba cuando el irónico proyectil es devorado sumariamente por el niño.

El acting del médico en busca de fondos para su campamento de refugiados logra que Angelina Jolie deje su vida anterior, done su dinero y su nada desdeñable presencia física allí donde el tercer mundo necesita ayuda.

El género siempre estuvo dominado por periodistas -casi siempre enamoradizos-, y en este caso la variante es que se muestran las experiencias de los médicos que viajan de catástrofe en catástrofe, para ayudar en emergencias sanitarias en Africa, Asia o Europa Central.

Hay dos escenas que casi justifican la visión de esta película despareja y convencional, tanto en lo que se cuenta como en la estructura de un guión anecdótico y no muy apasionante. Ambas escenas están en la mitad de la película, cuando la acción se aleja del Africa para centrarse en Camboya, en aquellos tiempos cruentos ya vistos en
«Los sonidos del silencio». En un momento realmente intenso, la americana de alta sociedad muele a patadas al médico que no tuvo más remedio que infiltrar armas entre los medicamentos que quiere llevar a su campamento y, como la golpiza de la chica tiene que ser convincente si quiere evitar que lo maten los soldados que encontraron el contrabando, Angelina puede lucir su estado físico y su sexualidad agresiva casi mejor que cuando hace de Lara Croft. La otra escena es un duelo terrible y sangriento contra guerrilleros que aseguran que el médico es un agente de la CIA, amenazando a todo el mundo y entregándole una granada de mano a un inocente bebé, que la toma como si fuera un juguete mientras todos se apuntan con pistolas o cuchillos.

Los viajes constantes desde alguna zona conflictiva hacia el mundo civilizado se vuelven anticlimáticos a medida que avanza la acción, y el tono de romance light no está a la altura de las mejores escenas de esta película que, si bien no es del todo descartable, no aporta nada demasiado sustancial al género.

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