Abundante presencia argentina tendrá desde el jueves el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. A los 30 largometrajes y dos cortos del ciclo Torre Nilsson -el homenaje más completo que se le haya hecho en todo el mundo-, se suma otra veintena de films, casi todos de debutantes, repartidos entre diversas secciones. Hasta figura una película del propio director del INCAA, claro que programada meses antes de su nombramiento. Jorge Coscia fue nombrado a mediados de febrero, hace tan poco que todavía no tiene firma, lo cual provoca variados inconvenientes de último momento. Dicho sea de paso, este detalle parece hecho a propósito para alimentar el clásico suspenso cinematográfico del «last minute's rescue», o, en otro sentido, para alimentar nuestra fama de país surrealista.
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En cuanto a las películas propiamente dichas, se destacan en primer término las dos en competencia, «Caja negra», anunciada como un elogio de raro estilo al amor familiar, según Luis Ortega (hijo de Palito), con Dolores Fonzi en actuación y vestuario, y «Vladimir en Buenos Aires», de Diego Gachassin, al parecer una obra bastante ácida sobre los nuevos inmigrantes. La protagonizan dos rusos, uno de los cuales, Mijail Rojkov, en la vida real vino a la Argentina porque acá le revalidaban su título de profesor de música...y hoy se gana la vida tocando en negro.
En secciones paralelas, podrán verse la comedia sentimental «Donde cae el sol», de Gustavo Fontán, con el fallecido Alfonso de Grazia en su última actuación (la obra salió de laboratorio recién la semana pasada), «I love Torito», documental del plástico y cineasta Edmund Valladares («Nosotros los monos») sobre el boxeador Justo Suárez, el Torito de Mataderos; «Ni vivo ni muerto», policial político de Víctor Jorge Ruiz («Flores amarillas en la ventana»), y la adaptación de la pieza teatral «Luca vive», sobre Luca Prodan, hecha por Jorge Coscia.
•Otros títulos
También, tres producidas, en forma directa o asociada, por la Universidad del Cine: «El juego de la silla», de Ana Katz, comedia de reencuentros familiares alrededor de alguien que vuelve al país; «Código postal», road-movie patagónico de Roberto Echegoyenberry, y «Los porfiados», de Mariano Torre Manzur, que acaso puede sonar como una mezcla de «Los siete locos» con «La neutrónica explotó en Burzaco». A propósito de títulos bizarros, hay uno del prolífico Ernesto Aguilar, seguramente para ver en trasnoches: «Mi suegra es un zombie», con Mónica Ayos, Audry Gutiérrez Alea y Edda Díaz.
A ello se suma el material de retrospectivas: todo el cine de Leopoldo Torre Nilsson (sólo faltan un corto, dos capítulos de una serie televisiva norteamericana, y sus recordadas publicidades de Benson & Hedges), un homenaje a Laboratorios Cinecolor, en su 20° aniversario, con la obra de Barney Finn-Wullicher-Fischerman «De la misteriosa Buenos Aires», y los films del Grupo Cine Liberación («El camino hacia la muerte del viejo Reales» y «La hora de los hornos», se supone que en su versión completa de 240'), Raymundo Gleyzer (la sátira antisindicalista «Los traidores»), y los hermanos Juárez («Ya es tiempo de violencia», etc.) incluidos en un ciclo sobre el viejo cine político latinoamericano.
•Coproducciones
Más cerca, están las coproducciones: «Sé quien eres», de la española Patricia Ferreira, y «En la puta vida», de la uruguaya Beatriz Flores Silva, y el esperado «La soledad era esto», de Sergio Renán, adaptando con Aida Bortnik una novela de autor español, Juan José Millás. También el elenco ( Charo López, Ingrid Rubio,Ana Fernández) y el productor Enrique Cerezo son peninsulares. «La soledad era esto» será la película de cierre del festival, lo cual habla de su nivel, y de las expectativas que ha despertado.
Pero antes del cierre, también podrán apreciarse los trabajos de otros argentinos, como la directora Jeanine Meerapfel («El verano de Ana», que compite por Alemania), el músico Osvaldo Montes («Bolívar soy yo», de Jorge Alí Triana, compitiendo por Colombia), Rosalía Polizzi y Beatriz Spelzini (directora y protagonista de «Reconciliati»), la documentalista Carmen Guarini (en el colectivo canadiense «Partitura para la voz de las mujeres»), y los harto calificados Miguel Angel Solá (protagonista de «Sé quien eres» y «Fausto 5.0», de La Fura del Baus) y Héctor Alterio (también «Sé quien...»), cuya hija Malena -ya española-vendrá a presentar una comedia protagonizada por ella, Maribel Verdú, y Carmen Maura: «El palo», o cómo tres mujeres pueden desvalijar un banco.
Aunque quizá la referencia argentina que más expectativas cause, no sea ninguna de éstas, sino una del italiano Marco Ponti, de título más que llamativo: «Santa Maradona». Una incógnita a resolver.
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