31 de octubre 2006 - 00:00

Mercedes Sosa: "Ya no se discute la música popular en el teatro Colón"

Mercedes Sosa: «Yo no siento ningún dolor por el cierre del Colón porque es indispensable.Además, su acústica es tan maravillosa, tan mágica, que no hay nada que pueda afectarla».
Mercedes Sosa: «Yo no siento ningún dolor por el cierre del Colón porque es indispensable. Además, su acústica es tan maravillosa, tan mágica, que no hay nada que pueda afectarla».
"No sé qué me pasó en el concierto del viernes en el Parque Roca que no le pude entrar a la chacarera", se ríe Mercedes Sosa pero, perfeccionista al fin, continúa algo molesta por el nimio incidente que vivió durante el recital de apertura del Séptimo Concierto de Músicas de Provincia en el Parque Roca. Y es la primera en mencionarlo. «Yo la pasé tan bien, había tanta gente, tanta emoción... ¡Pero no pude entrarle a la chacarera! El público la coreaba, me impulsaba a que la cantara con ellos, pero no le pude entrar... ¡Espero no hacer el mismo papelón en el Colón».

Cuando se le pregunta cuál era esa chacarera («La simple», de Demi Carabajal), en lugar de dar el nombre la entona, y la entona maravillosamente bien, a capella: «Esta es solo pa' bailarla/esta simple chacarera/con un poco de tierrita/baila cualquiera.../Tiene sangre emborrachada/y una noche que ya es nuestra/alcanza para empaparme/y matar las penas». La entona, vuelve a reírse y promete: «¡Esto no me va a pasar de nuevo en el Colón!».

Por estas horas, ese pequeño desafío parece tener más peso, para ella, que la fuerte simbolización de haber sido elegida la artista a quien le toque dar el concierto extraordinario de cierre del Teatro Colón, donde no habrá más actividad en su sala central hasta el 25 de mayo de 2008, cuando se reabra para el Centenario, con su estructura remodelada. Un concierto que compartirá, en la segunda parte, con la Orquesta Estable dirigida por Pedro Ignacio Calderón.

Sin embargo, Mercedes Sosa relativiza el acontecimiento. «En realidad», responde, y suena sincera «ni siquiera me había dado cuenta de que era el concierto final antes de las obras. No lo había pensado», agrega, y da su opinión, con una calidez que no excluye cierta mística, sobre las futuras obras y los riesgos de que se afecte la acústica: «Al Colón le hace falta este arreglo, yo no siento ningún dolor por este cierre porque estoy convencida de dos cosas: primero, que esas obras en su arquitectura son indispensables, y segundo porque la acústica del Colón es tan maravillosa, tan mágica, que no hay nada que pueda afectarla. Así como no lo afectó el aire acondicionado hace unos años, cuando todo el mundo había dicho que sí lo haría, tampoco va a ocurrir nada ahora. Por eso, adelante con esas obras, son buenas».

Con el orgullo de saberse (algo que nunca esconde), la artista popular argentina más famosa en el mundo junto con los ya fallecidos Astor Piazzolla y Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa considera que cantar en el Colón no es un hecho atípico en su trayectoria: «No sólo he cantado en el Colón varias veces, sino que también lo hice en el Concertgebouw de Amsterdam, en la Alter Oper de Berlín, en el Carnegie Hall, en la Filarmónica de Munich. Por supuesto, siento un respeto muy grande por ese teatro, allí han cantado las mayores glorias de la lírica de siempre. Pero no me siento en un lugar extraño cantando allí».

Periodista: Desde luego, en todo caso lo que sí se advierte, y eso es positivo, es una conducta social diferente. Ya se han dejado de lado las discusiones bizantinas sobre lo que es «clásico» y lo que es « popular» cuando se trata de buena música, merecedora del Colón.

Mercedes Sosa: Eso sí. Me acuerdo que di mi primer concierto en el Colón en 1972. No estaba yo sola sino que también actuaron Aníbal Troilo, Piazzolla, Pugliese, los Chalchaleros, Eduardo Falú, en fin, muchos artistas populares, y se armó una discusión fenomenal sobre si a nosotros nos correspondía estar en el Colón o no. Por suerte, ese tipo de discusiones han quedado en el pasado.

P.: ¿Se siente cómoda cuando tiene que cantar al lado de una orquesta sinfónica?

M.S.: Bueno, yo ya canté junto con la Camerata Bariloche, aunque es cierto que no es lo mismo por la cantidad de músicos. Pero, en fin, no es problema mío sino del director (se ríe). Tiene que ser lo suficientemente hábil como para marcar las entradas a tiempo... Y Pedro lo va a hacer muy bien.

P.: ¿Tiene buen «feeling» con Pedro Ignacio Calderón?

M.S.: Sí, muy bueno. En fin, no soy del ambiente de la música clásica, de modo que no estuve mucho en contacto profesional con él. Aunque tuvimos un primer encuentro con él en 1972... ¡Qué jovencitos que éramos! Fue en el teatro Coliseo y estaba también el Ensamble de Buenos Aires que se pronuncia a la francesa: Ansamble... Bueno, y Calderón me enseñó allí la «Canción con todos». También hicimos «La pobrecita»... Ahora que lo pienso, yo debí haber llevado allí a Domingo Cura, porque la persona que hacía la percusión no acertaba una...Fue un error no llevarlo a Domingo.

P.: ¿Y qué va cantar cuando esté con la orquesta?

M.S.: «Zamba para no morir», «Polleritas», «La última palabra», «Como pájaros en el aire», «Vuelvo al sur», en fin, muchos temas. Y en la primera parte « Romance de la luna tucumana», «De Buenos Aires morena», «Oh melancolía», «Los mareados», «Una canción posible», «Gracias a la vida», «Chacarera del fuego», « Todos los días un poco»... Y tendré invitados. Teresa Parodi, por supuesto, y vendrá Carmen Guzmán, Juan Falú... mucha gente hermosa.

P.: ¿Se siente bien ya? ¿ Totalmente recuperada?

M.S.: Sí, gracias a Dios muy bien. Me costó volver, estuve dos años sin pisar un escenario, en casa y mirando televisión. Pero desde que volví no paro. Me hace muy bien. Y mucho más cuando me saqué el corset, que me molestaba mucho. En la Casa de Gobierno tuve que cantar con corset, pero ya después en el concierto que di en Mendoza me lo saqué. Y en Tucumán, a fines del año pasado, canté a pleno... y eso que hacía un calor...

P.: ¿Cantar en su provincia es algo especial para usted?

M.S.: Seguro. Canté con mucha felicidad, sentí mucho el apoyo de la gente, de los periodistas. Y eso que después no lo pasé muy bien...

P.: ¿Por qué?

M.S.: Usted sabe, yo no estuve bien del corazón, y fueron muchas emociones juntas.Sobre todo, visitar la tumba de mi madre, verla nuevamente pero de esa manera. Y que eso se junte con las fiestas de fin de año, no me hizo bien. También hacía mucho calor, mucho champagne, tortas, jugos. El 23 de diciembre me sentí muy mal, me dieron Lexotanil... Pero en fin, salimos adelante. Ahora estoy feliz, y voy a cantar en el Colón.

P.: ¿Espera a un público determinado para el concierto de mañana?

M.S.: No, para nada. Yo canto al lado de mis músicos y jamás miro al público. No sé quiénes están. Eso sí, siento su calor, pero no veo sus caras.

P.: Usted se tomó su tiempo para volver con un nuevo CD como fue, el año pasado, «Corazón libre». ¿No tardará lo mismo con los próximos?

M.S.: Espero que no. Ya estoy preparando el nuevo y hay otros dos que vienen a continuación. En el próximo voy a hacer algunos duetos, y dos versiones de «Insensatez» de Jobin, una en español y la otra en portugués.

P.: ¿Los médicos le pusieron algún límite de tiempo a lo que puede actuar?

M.S.: No, para nada, los que me ponen los límites son los que me contratan. No puede cantar menos de una hora cuarenta.

P.: Ah, bien... entonces es un tema de empresarios y no de médicos.

M.S.: Eso mismo, y si se da, y siento que el público lo desea, canto más tiempo todavía. Y ahora que me saqué el corset mucho más. No me para nadie.

Entrevista de Marcelo Zapata

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