Merecido tributo a los cultores de un oficio en extinción

Espectáculos

Con buena investigación previa, buen ojo para seleccionar caracteres y un entusiasmo mantenido a lo largo de 9 años, Pablo Pivetta y Rodríguez Fuchs muestran acá un mundo casi en extinción. Su primera evidencia son los afiches de un bailable pegados en un rincón de extramuros. “Damas free”, dicen, con pretendida modernidad. Esos afiches tienen un color especial, una estética propia de la cultura popular, y son únicos, porque algo así sólo se logra en los viejos talleres de impresión tipográfica, de los que hay apenas una docena en todo el conurbano. Ahí están las pesadas imprentas de plomo, máquinas importadas de 1920, o antes, aún funcionando. Negocios familiares de pocos integrantes, con alguno que otro aprendiz. ¿Pero quién quiere aprender ahora ese oficio, vivir con la ropa negra de tinta como uno de los personajes de esta historia?

“Los últimos” recorre esos talleres, muestra el sistema de trabajo, la escasez de trabajo frente a la competencia de las imprentas de offset y offset digital, que hacen pedidos de mayor tirada sin que nadie se ensucie la ropa. Muestra el desguace de máquinas que son puro hierro (impagable, la cara de nuestro personaje viendo cómo se desarma una parte de su vida). Pero también cómo se instala una de ellas en el living de un pequeño imprentero artesanal que ya está haciendo tarjetas y ediciones reducidas de libros para coleccionistas, con esa tipografía móvil y ese papel que el offset no puede imitar. Hay varios como él en la ciudad. Y hay solo tres mecánicos que realmente conocen las máquinas. Uno, quizás el mejor, tiene 85 años. Pero todavía le sobra cuerda, y dos veces por semana se va a jugar a la pelota con “los muchachos”. A esas gentes que aman el oficio, el taller y el olor a tinta de impresora, este documental les rinde homenaje.

P.S.

“Los últimos” (Argentina, 2019). Dir.: P. Pivetta, N. Rodríguez Fuchs. Documental.

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