Mirtha Legrand volvió a demostrar anteanoche su lugar de gran diva del espectáculo, cuando asistió a la inauguración del flamante Multiteatro de su amigo y productor Carlos Rottemberg. Mientras una multitud se agolpaba para ver el corte de cintas, muchos se preguntaban por qué tanta demora, teniendo en cuenta que el jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, y toda su comitiva hacía rato que esperaban impacientes en la vereda. « Es que todavía no llegó Mirtha», susurró un funcionario de la Secretaría de Cultura.
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Y así fue. Sólo a la llegada de la actriz, Rottemberg pudo cortar cintas, y lo hizo con una tijera de podar. Mirtha tenía varias razones para mostrarse exultante: no sólo vuelve a almorzar en mayo por «Canal 7», sino que, además, está ansiosa por ser nuevamente abuela gracias a su hija Marcela, que a los 50 años decidió ser madre otra vez.
«Es una mujer muy valiente -decía emocionada-. Hace tiempo me había advertido: 'Mamá, yo voy a volver a darle vida a esta familia'. Eso fue cuando murió mi hijo Daniel, y en ese momento, no imaginé que se refería a esta magnífica noticia. ¡Yo que pensaba que mi próximo paso era ser bisabuela! Pero no, seré abuela otra vez.» Más tarde, cuando subió al escenario para felicitar a Rottemberg por su nuevo emprendimiento, la actriz recuperó esa elegante acidez que suele mostrar en su programa y ahí nomás le lanzó a Ibarra: « Mejoren la calle Corrientes, que está muy fea». Y luego continuó diciendo que si la gente ya no llena los teatros ni los cafés de la zona no es sólo por cuestiones económicas, sino por falta de seguridad. « La gente tiene miedo, y eso tiene que cambiar, señor Ibarra», concluyó.
Animadas y bulliciosas, las actrices de «Brujas» (Nora Cárpena, Thelma Biral, Susana Campos, Graciela Dufau) cotilleaban como colegialas junto con su nueva compañera, Norma Pons, a la que parecen haber aceptado con especial entusiasmo tras el alejamiento de Moria Casán. La presencia de Alejandra Boero (que en breve protagonizará junto con María Rosa Gallo « El cerco de Leningrado», del español José Sanchís Sinisterra) no podía faltar, tratándose de la apertura de nuevas salas de teatro. La actriz y directora provocó sonrisas en la sala principal del complejo cuando comentó: «¡Por fin algo que festejar!».
A continuación, elogió a «un empresario que apuesta a Corrientes y Talcahuano, mientras otros apuestan a la Isla Caimán». Boero cerró su discurso citando a Robert Sherwood: «El teatro es el templo laico de la democracia, no lo olviden». Pero aunque fue ovacionada por esta frase, algunos creyeron detectar en ella una especie de doble mensaje dirigido a Rottemberg. Como es sabido, el empresario alquiló el Tabarís a una Iglesia Evangélica.
Enrique Pinti, otro de los oradores más aplaudidos en un acto que duró poco más de una hora, también se ocupó de reclamar por el estado de la calle Corrientes. « Cada vez que voy al Maipo, tengo que atravesar cuatro zanjas, porque te rompe Edesur, te rompen los de fibra óptica, ya ni sabés quién es el que te rompe.Yo tengo que ir porque me pagan; pero al público, no».
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