20 de noviembre 2002 - 00:00
"Mis ideas y cuadros salen de los diarios financieros"
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• Periodista: ¿Cómo le resultó la experiencia de publicar su libro «El choque digital» directamente en internet?
• Hervé Fischer: Es una historia un poco disparatada. Cuando lo lancé tenía 330 páginas, pero con el intercambio con los lectores, con los e-mails que recibo se continua escribiendo a diario, no es como un libro que está publicado y se terminó. El análisis que propone la obra está abierto...
• P.: ¿Se puede leer un libro en la pantalla de la computadora?
• H.F.: Se pueden leer unas páginas nada más. Un libro necesita tranquilidad. Y si se quisiera imprimirlo se gastaría mucho papel. Una montaña de papel no es un libro, no da placer. Un libro es un proyecto distinto, muy precioso. Una montaña de papel se puede leer como informe universitario, no como un libro. Y el costo sería mayor que el de comprar directamente el libro en una librería. No se lee bien, cuesta muchísimo, no ofrece ningún placer de lectura. Además ni los periodistas ni los críticos lo leen, así que no hay comentarios y por tanto otros lectores que se interesen. Luego de esa experiencia, que me permitió un diálogo a través de internet, volví humildemente a mis editores y entregándole el manuscrito les propuse hacer un libro tradicional. En español «El choque digital» ha sido publicado por la Universidad Nacional de Tres de Febrero, y nadie tendrán que fatigar sus ojos leyéndolo en pantalla.
• P.: ¿De qué trata «El choque digital»?
• H.F.: De una fascinación crítica. Muestra la importancia del impacto digital ocurrido en pocos años, parece suave pero es profundo y poderoso. Me preguntó: ¿cómo es posible tener de nuevo una representación idealista del mundo? El shock digital nos separa del realismo, del materialismo, al intentar construir un simulacro de la realidad que contiene más información que la realidad de la que nosotros charlamos habitualmente. La intensidad ontológica de la realidad depende de la cantidad de información que se puede manejar, y esto es una de las bases de nuestros nuevos tiempos, de la era digital. Yo intento analizar los impactos en diversos ámbitos: en la economía, en la educación, en la vida cotidiana, en la guerra, en la violencia, en la política, en las democracias. Y también algunas curiosidades. En el ciber espacio circulan muchas utopías, ilusiones, esperanzas de hallar El Dorado, que nunca vamos a encontrar. Hay también muchos espacios de locuras, de delirios, de cualquiera que es capaz de construir un sitio web. Algunos piensan en internet como el mundo de la anarquía, yo creo que los fundadores lo crearon como un universo liberal, como un paraíso de la libertad individual. Para las personas de negocios es el modelo del hiperliberalismo, un espacio de mercado pleno y de conquista comercial. Pero allí también han crecido los feudos, de AOL, de Microsoft, que construyen territorios para controlar mercados, eso supone el problema de la lucha contra los monopolios. Pero los sueños de libertad y los de conquista comercial son la vida, se necesita de los dos, reflejan a la humanidad. El mundo digital abre ventanas a nuevos pensamientos y es una herramienta de poder.
• Arte financiero
• H.F.: No sólo lo he pensado y escrito, tambien lo he llevado a cuadros. Yo busco plasmar los paisajes que desarrollan las finanzas. Me interesa el entorno financiero porque en nuestro mundo de hoy, y en nuestro background, es lo más importante. Pinté obras basándome en la economía, en el mundo de los números, en la inflación, en el FMI, en los códigos de barras, en las variaciones de las acciones en la Bolsa de Shangai, en las del valor de las empresas en Wall Street, en el Nasdaq. John Hilley, el presidente de Nasdaq, compró hace poco en Montreal un cuadro mío, un paisaje abstracto basado en las variaciones del Nasdaq. Algunos cuadros parecen iglesias, otros cordilleras que llevan del paraíso al infierno, del infierno al paraíso. Mis obras surgen de los periódicos financieros. Creo ser el único que pinta el mundo financiero, que parecía no tener nada para atraer a los artistas.
• P.: Los cuadros de Piet Mondrian fueron interpretados por filósofos como Jean-Pierre Levy o por matemáticos. ¿Hace el camino inverso?
• H.F.: Mondrian fue un pintor conceptual. Se ha observado sus obras tomando a la geometría como la estructura fundamental de nuestra representación del mundo. Hoy ya no es la geometría esa estructura fundamental sino las redes digitales. Admiro la toma de conciencia de Mondrian, quien trabajó lo nuevo con alegría. En mi caso, mis cuadros son continuación de mi obra escrita, otra forma de reflexión. Y soy un optimista, no quiero que nadie sufra contemplando mis obras.
• P.: ¿Cómo se le ocurrió la idea del «arte numérico»?
• H.F.: Es la idea de que estamos construyendo un simulacro, una representación de la realidad a través de la informática, de datos digitales. Vivimos en un mundo digital en que todo es cifras. Un código de barras es un conjunto de cifras, una convención que se puede leer. Si se trata de su salud, se van a observar las cifras de, por caso, los diversos aspectos de su sangre, esto al final ofrecerá una información digital sobre su salud. Las cifras no sólo dominan la economía también, por ejemplo, la ecología, con los porcentajes de la contaminación del aire o el agua. Hoy todo es cantidad, no calidad. Y también la calidad se expresa con cifras. Esto es nuevo y, a la vez, nos regresa a tiempos de Pitágoras, que dijo «todo es cifra». Las computadoras lo han vuelto evidente. Es un universo exitoso. Y poderoso, hasta maneja la política a través de las encuestas.
• P.: ¿Cómo llega al «arte financiero» tras el «arte sociológico» que hacía en los '70?
• H.F.: La sociología del arte habla de la relación entre la sociedad y el arte, yo desde una práctica artística busqué hacer eso visible. Y en vez de que la sociología hablara del arte, el arte hablara de la sociología, de la sociedad. Hoy las cifras son la llave de todo. La Bolsa es nuestra catedral, el corazón de nuestro entorno. Nuestro mundo es el mercado libre y su variaciones. Esto desde siempre pero incrementado por la globalización. Para mí lo importante no es la naturaleza o la religión sino ese territorio real donde vivimos y donde la economía manifiesta el estado de la salud de una sociedad.
• P.: ¿Sus ideas surge de haber sido alumno de Raymond Aron?
• H.F.: Fue mi profesor de maestría, pero mi trabajo con el fue sobre la filosofía de Spinoza y su interpretación del Estado en su «Tratado teológico filosófico». Sufrí bastante con eso.
• P.: ¿Cuál es su próximo libro?
• H.F.: «Ciber Prometeo», donde explico como las nuevas tecnologías excitan nuestro instinto de poder. Hay Eros, hay Tanatos y hay Prometeo, que completa la trilogía. Prometeo es el instinto de poder que hay en cada uno, en los seres humanos pero también en los animales y en los vegetales para controlar su territorio. Esto está surgiendo de forma creciente por el poder que dan las nuevas tecnologías, y observo como se está volviendo al pensamiento mágico en la era digital.
Entrevista de Máximo Soto




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