6 de abril 2004 - 00:00
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Cuando veía peliculas como 'A la hora señalada' tarareaba la canción dándole variaciones mías. Casi podría decir que esos fueron mis primeros intentos de arreglo musical".
«Cuando me entrevistan siempre me hacen hablar de «La Balsa», o me preguntan si se juntarán los Gatos y ese tipo de cosas, lo digo sin resentimiento, pero la verdad es que siempre me hacen hablar de lo mismo. Me interesan muchas cosas sobre las que nadie me pregunta nada, asi que nunca digo nada al respecto...», dice Nebbia.
• Epoca
Y prosigue: «En Rosario yo tenía tres películas distintas por día. En casa, en la mesa, casi siempre hablábamos de las películas. Pescábamos que tal película la había dirigido Sturgess, o Fred Zinnemann, y ya nos quedaba el nombre, sin tener mucha idea de qué le estaba pasando a Zinnemann en esa época, precisamente la del macartismo. Y lo interesante era cómo mi viejo cantaba para potenciar esas películas: él cantaba muy bien, era muy buen músico, y desde siempre me insistía para que nunca deje de hacer algo original, distinto, si es que en serio pensaba dedicarme a la música. Era exigente. Me decía 'Si vos no hacés algo original no tiene ningún sentido que te dediques a la musica, ya está lleno de gente que hace lo mismo, que copia, lo único que hace falta es que hagas algo distinto, algo nuevo».
Así evoca Nebbia su recuerdo de «A la hora señalada»: «Yo tendría 4 años. Mi viejo me preguntó si me acordaba de la melodía de la canción, yo le dije que sí y la empecé a tararear el tema famoso («Do not forsake me, oh my darling!», cantado en el film por el auténtico cowboy Tex Ritter, pero convertido en hit por Frankie Laine) Pero que me acordara la canción, incluso a esa edad, no le bastaba a mi viejo. Desafiante, me dijo 'Sí, bueno, esa es la melodía. Pero ahora hacele algo tuyo, como si le agregaras violines'.Y entonces yo con lo poco que sabía en esa época, tuve que empezar a hacer algo parecido a un arreglo musical!».
Una vez que se empieza a hablar de cine con Nebbia es difícil ordenar la típica conversación ansiosa de fans del cine que intercambian recuerdos, datos perdidos de películas difíciles de conseguir, preguntas sobre directores, actores y músicos, canciones de películas tarareadas. Y, obviamente, con algo propio: «No sé cómo explicar la cantidad de películas increíbles que podía ver en los cines de Rosario. Veía tres el lunes, tres el martes, y así toda la semana, hasta que el jueves armaban la programación fuerte del fin de semana. Yo me paso buscando alguna de esas películas que veia desde los 4 o 5 años, a veces sólo encuentro el CD de la música».
Obviamente, las bandas sonoras tenían un efecto muy importante en esa fascinación por el cine: «Gerry Mulligan en 'La que no quería morir', o el tema de un desconocido Burt Bacharach en esa película tan graciosa, «La mancha voraz», me marcaban permanentemente.Más tarde Horacio Malvicino me explicó que ese tal Bacharach era el pianista que vino a la Ar g e n t i n a acompañando a Marlene Dietrich, aun nadie lo conocía».
Según los musicólogos no revisionistas, el primer grito oficial del rock & roll surge de una película con Glenn Ford, Sidney Poitier y Vic Morrow, «Semillade maldad» de Richard Brooks («The Blackboard Jungle», 1955), censurada y discutida, en teoría por su crudeza y realismo. En la práctica el problema era «Rock alrededor del reloj» de Bill Halley, sonando en agresiva escena de créditos.
Por ese tiempo, en New Jersey un joven Francesco Zappa veía la Luz. En Rosario, la Chicago argentina, la Revolución Libertadora y el ocaso del « número vivo» peronista antes de los largometrajes tenía más vigencia que esta novedad revoltosa sin marketing ni apoyo de la industria del show business local. «Bueno, la verdad que ese comienzo era eficaz, pero «Semilla de maldad» nunca me emocionó en serio.
Empezando por Bill Haley, que nunca me interesó mucho. Lo mismo me pasó con Elvis, me gusta más Buddy Holly, y otro de mis idolos es Dion DiMucci».
La charla sobre cine con Nebbia es aún más rica, ya que no puede dejar de incluir su relación profesional con la pantalla, que él prefiere recordar en su faceta de compositor de soundtracks y no tanto en su único protagónico, «El extraño del pelo largo». Su trabajo más reciente como compositor para cine es «El Polaquito» de Juan Carlos Desanzo.
Nebbia: «Como películas de música, la perfección serían las de los Beatles de Richard Lester, pero algo que me enloqueció fue una película de twist que vimos poco tiempo después, «Vamos al twist». Me volvió loco. La vi 11 veces, y lo genial era que la pasaban, se llenaba el cine, y al final rompíamos todas las butacas. Entonces pasaban unos días, y el cine la volvía a pasar, y terminábamos rompiendo todas las butacas de nuevo».
La misma expresión de felicidad absoluta reaparece al mencionar películas como «El gran escape» o «Un rostro en la muchedumbre» («A Face in the Crowd», Elia Kazan, 1957), que tiene una critica a los medios masivos totalmente vigente cuando la volví a ver, hace 4 días. También me fascinaban los policiales franceses El profesionalismo de Nebbia en este rubro queda demostrado al mencionar especialmente el trabajo que le implicó acercarse a estilos distintos a su obra general, ya que «Flop» de Eduardo Mignona era un film de época que requería acercarse a estilos musicales de la década del '30.
Con respecto a «El extraño del pelo largo», fimada por Julio Porter en 1969 y estrenada en 1970, Nebbia tiene recuerdos frustrantes que cuenta con buen humor: «Partamos de la base que el director no sabía nada de la musica nuestra. Yo le dije 'Mire, hay alguna cositas que no son así. ¿Me permite hacerle algunos cambios? Hay cosas que no voy a decir porque yo no soy así', y él me dijo 'Sí pibe, hacé lo que quieras'. Entonces me llevé el libro a casa. Tenía 200 páginas y yo le corregí 190. Después me di cuenta de que no podía corregir todo, entonces firmé el contrato igual y fui a hacer la pelicula. Se llamaba «El extraño del pelo largo», y yo voy el primer día de filmación, con el pelo largo tal como lo usaba en ese momento, y viene el director y le dice a una maquilladora 'Córtele el pelo, que lo tiene muy largo'. Ya el primer día tuve una discusión, y me explicaron lo siguiente: 'De acuerdo, esto es El extraño del pelo largo, pero no tan largo!'».



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