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19 de mayo 2026 - 15:01

"Misión Imposible" cumple 30 años: el inicio de una saga que redefinió el cine de acción

De la dirección de Brian De Palma en 1996 al cierre épico contra la inteligencia artificial, cómo Tom Cruise transformó un éxito televisivo en una franquicia de 5.000 millones de dólares.

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Tom Cruise y una película que redefinió su carrera. 

Este 2026 marca un hito fundamental en la historia del cine contemporáneo: tres décadas desde que un mensaje se autodestruyera por primera vez en la gran pantalla. El 20 de mayo de 1996, en Westwood, California, tenía lugar la premiere de Misión Imposible.

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En aquel entonces, pocos podían imaginar que la cinta dirigida por el legendario Brian De Palma y protagonizada por un joven pero ya ambicioso Tom Cruise, se convertiría 30 años después en el cimiento de una de las franquicias más exitosas, longevas y respetadas de todos los tiempos.

De la televisión a la gran pantalla: un riesgo calculado

Misión Imposible originalmente fue una serie emitida en la televisión estadounidense entre 1963 y 1973. Surgida en plena Guerra Fría, estuvo en parte inspirada por el éxito de la saga fílmica de "James Bond", otra franquicia que, curiosamente, sigue vigente pero ha mutado de formas muy distintas a la de Ethan Hunt.

La serie original fue una ficción que pasaría a la posteridad por sus ingeniosos dispositivos, los mensajes que se autodestruían y, fundamentalmente, por el enérgico y sincopado tema principal compuesto por el argentino Lalo Schifrin.

Para mediados de los noventa, la Paramount llevaba un tiempo largo intentando adaptar a la gran pantalla este clásico televisivo. Tom Cruise, un fan declarado de la serie desde su infancia, se mostró profundamente interesado en el proyecto. Su visión no era solo actuar, sino controlar el destino de la obra. Así, se dio luz verde a una colaboración que cambiaría la industria.

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Tom Cruise y Brian De Palma en el detrás de escena en la cinta de 1996.

El protagonista de Top Gun no solo tomaría el papel principal del agente Ethan Hunt, sino que debutaría en su faceta de productor junto a Paula Wagner. Cruise se las arregló para llegar a un acuerdo mediante el cual el estudio pondría un máximo de 70 millones de dólares para rodar una cinta que, en palabras de Brian De Palma, "quería sorprender constantemente a la audiencia". De Palma, conocido por su manejo del suspenso y la técnica de cámara lenta, inyectó un aire de "thriller noir" que ninguna de las secuelas posteriores volvió a repetir con tanta pureza.

Un guion forjado en el caos

El primer y principal problema con que se encontró la producción (y que no pudo solucionar del todo en su momento) fue dar con un guion capaz de darle cohesión a la acción constante. Esta dificultad para equilibrar la trama de espionaje con el espectáculo visual terminó siendo la marca registrada del filme, y más tarde de la saga entera: una narrativa compleja, a veces confusa, pero siempre magnética.

Fueron muchas las manos y mentes que intentaron dar con la historia definitiva. El proceso comenzó con Sidney Pollack, el primero de los escritores que colaboró con Cruise. Luego se sumaron David Koepp y Robert Towne, autores acreditados en el filme como los responsables de darle la forma final que vimos en cines. También se vieron involucrados en el tortuoso proceso creativo Willard Huyck, Gloria Katz y Steve Zaillian; este último logró que su nombre figurara como autor tras pulir los diálogos y la estructura de tensión.

Misión Imposible logró hacerse fuerte por su premisa de "traición interna" y por lo efectivo de su reparto. Jon Voight se puso en la piel de Jim Phelps, el héroe de la encarnación televisiva presentado ahora como el villano de turno, una decisión que en 1996 indignó a los puristas de la serie original.

Jean Reno, Emmanuelle Béart y Vanessa Redgrave aportaron un aire internacional y sofisticado, mientras que Ving Rhames y Henry Czerny establecieron personajes que volverían décadas después para el cierre definitivo de la franquicia.

El nacimiento de una saga y su evolución física

El resultado final de la película de 1996 es, vista en retrospectiva, una pieza de orfebrería. Quizás no es la más espectacular en términos de explosiones, ni la primera que se nos viene a la mente al pensar en acrobacias imposibles, pero sí es la más equilibrada entre el cine de autor y el blockbuster de acción.

Su transición hacia una saga no fue inmediata. Tomó tiempo entender que el público no buscaba solo espionaje, sino a Tom Cruise desafiando a la muerte. Tras los experimentos de John Woo y J.J. Abrams, la saga encontró su pilar indiscutible en la figura de Cruise, quien decidió que cada entrega debía elevar la apuesta física, eliminando en la medida de lo posible el uso de dobles y efectos digitales.

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Misión Imposible evolucionó hasta convertirse en una franquicia multimillonaria.

Christopher McQuarrie tomó las riendas en Misión imposible: Nación secreta y fue el encargado de dirigir las cuatro películas finales de la saga.

El estreno de Misión Imposible: Sentencia Mortal (2023) marcó el inicio del fin. En esta entrega, la saga dio un giro profético al enfrentar a Ethan Hunt no contra un país o un terrorista, sino contra una Inteligencia Artificial conocida como "La Entidad".

Esta película es recordada por la que se considera la mayor hazaña en la historia del cine de acción: el salto de Cruise en motocicleta desde un acantilado en Noruega. Un hito que simbolizó el compromiso del actor con el cine tradicional frente a la era digital.

Finalmente, el cierre llegó con la octava entrega, Misión Imposible: El Ajuste Final (2025). Esta cinta no solo resolvió la amenaza de la IA, sino que funcionó como un homenaje circular a la película de 1996. El regreso de Henry Czerny como Eugene Kittridge y la resolución del destino de Hunt proporcionaron un cierre emocional que pocos esperaban de una franquicia de acción.

La saga se despidió con una recaudación total acumulada que supera los 5.000 millones de dólares, consolidándose como un fenómeno financiero y cultural sin precedentes.

Un legado que no se autodestruye

30 años después, Misión Imposible es un perfecto homenaje al cine clásico de género combinado con la ambición del espectáculo moderno. Su éxito se basó en saber aprovechar y potenciar una historia que busca constantemente sorprender, pero fundamentalmente en encontrar en Tom Cruise a un guardián del cine en las salas.

Hoy, la historia ha llegado a su fin. Con ocho películas en total y tres décadas de evolución, la saga de Ethan Hunt se retiró en lo más alto. Aquel estreno de 1996 en Westwood parece lejano, pero la tensión de la gota de sudor cayendo en la sala blanca de la CIA sigue tan vigente como el primer día. La misión ha sido cumplida, y el cine es un lugar más emocionante gracias a ella.

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