El líder del cartel de Bangladesh secuestra al hijo adolescente del cartel de Bombay. Es un ajuste de cuentas donde hasta la Policía está involucrada, y nadie supone que el tema sea el pago del rescate para liberar al joven. Ahí es donde entra un mercenario con severos problemas emocionales que acepta misiones imposibles como variante de la ruleta rusa.
Chris Hemsworth, más conocido como Thor, le presta a Netflix el estrellato necesario para que la plataforma de streaming explote el cine de super acción. En principio, lo hace bien: la estrategia de darle su debut como director a Sam Hargrave, experto doble de riesgo y director de segunda unidad de las dos últimas “Avengers” de Marvel, es una estrategia que redunda en una sucesión de secuencias violentas e imaginativas. La trama no sólo involucra a un joven secuestrado sino también un ejército sanguinario de niños sicarios contratados por el jefe narco bengalí. Durante una hora esta película es asombrosa. Pero 20 minutos más tarde el asunto se derrumba, como si nos hubieran vendido un producto diseñado como serie en un solo tramo de 120 minutos. El conjunto no se sostiene como largometraje dado el pésimo intervalo de empatía sentimental que intenta humanizar a los personajes. Advertencia: los espectadores de la provincia de Córdoba, Argentina, podrían sentirse ofendidos. Y probablemente los de la India y Bangladesh también.
“Misión de rescate” (“Extraction”, EE.UU., 2020). Dir.: S. Hargrave. Int.: C. Hemsworth, R. Jaiswal.
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