21 de noviembre 2002 - 00:00

Muestras que unen arte y naturaleza

El martes 26 de noviembre, el MALBA, Colección Constantini, será el marco de una exposición inédita en la Argentina inspirada en un formato exitoso que se realiza hace ya muchos años en museos de Francia y EE.UU. Organizada por la Asociación Amigos de dicho museo y la Sociedad Argentina de Horticultura «Arte en Flor» es una exhibición de diseños florales realizadas por algunos de los miembros de esta última institución fundada en 1936, que hacen una relectura de 22 obras de la colección permanente.

Para «Autorretrato con chango y loro» (1942) de Frida Kahlo, el recipiente de terracota elegido simboliza la tierra mexicana tan amada por la artista, las orquídeas reflejan el color de sus pómulos y se utilizan tallos de calas para su célebre peinado trenzado. Grandes haces de trigo recién cortado, rosas color terracota, rojo oscuro y cepia idealizan los rostros de los protagonistas de «Manifestación» (1934), obra fundamental de Antonio Berni, y las rosas más claras representan al niño rubio del centro de la imagen. Cuatro recipientes con agua y helecho como forma primitiva del mundo vegetal aluden a los ríos de los distintos países donde Nicolás García Uriburu realizó sus intervenciones ecológicas. El fuelle del bandoneón que aparece en el costado inferior derecho de «La Canción del Pueblo» (1927) de Emilio Pettoruti es la base del carácter tanguero otorgado al arreglo.

«Composición Constructiva»
(1962) de José Gurvich para el que se utilizó tierra, agua, madera, frutos y flores así como el arte geométrico de Le Parc, la pared en la que se exhiben los artistas concretos, la nueva figuración de De la Vega, los brasileños Leirner, Oiticica, constituyen un verdadero desafío compositivo. Habrá contrastes negros y rosados para «Las Viudas» de Fernando Botero y «El Candombe» (1921) de Pedro Figari será una sorpresa.

Esta muestra de carácter efímero, establece un diálogo entre las obras que son fuente de inspiración y la reafirmación de la identidad latinoamericana ya que todos los elementos son oriundos de nuestro país y también permitirá a los visitantes relacionarse con el arte de una manera novedosa. El total de lo recaudado será destinado al programa «Niños» del MALBA cuyo objetivo es acercar niños carenciados al Museo y al «Proyecto Caridad Verde», una iniciativa de la Sociedad Argentina de Horticultura, tendiente a mejorar los espacios verdes de instituciones públicas como las realizadas en el Hospital de Pediatría Juan Garraham, Alpi, el Secretariado de Ayuda Cristiana a las Cárceles o como los que se están actualmente recuperando, entre ellos, el Instituto de Oncología «Angel Roffo». Abierto al público en general exclusivamente el martes 26 de noviembre de 10 a 20, en Av. Figueroa Alcorta 3415.

• Museo Larreta

Desde hace 11 años en una cita puntual de noviembre, los jardines del Museo Larreta ofrecen un refugio, y un bálsamo en medio de una ciudad muy degradada, para disfrutar del encuentro arte-naturaleza. El paseo por el diseño laberíntico permite encontrar esculturas tanto de artistas consagrados como de aquellos que aportan una visión diferente acerca de una disciplina en la que, como en otras de las artes visuales, no pare-ce haber límites. El término «escultura» ha perdido su identidad y así lo señala Nelly Perazzo, creadora de estos encuentros, cuando cita a Rosalind Krauss: «La escultura contemporánea ha entrado en una tierra de nadie».

Son 29 los artistas participantes y entre los consagrados destacamos la talla directa/ granito negro «Uhindura», escultura yacente de Pablo Larreta con cavidades en su parte superior que contrasta con la agresividad de las formas en las que se apoya. «Vigía Imprudente», ensamble/madera, chapa batida soldada de Oscar Stáffora que últimamente se ha propuesto desafiar el espacio. Jorge Gamarra demuestra su habitual virtuosismo en «Reflexión», dos delgadísimas formas en madera que parecen salir una de la otra. Carlos Boccardo, con sus combinaciones en acero y madera, obra minima-lista, despegada de toda influencia, domina el espacio en el que se encuentra.

Es una lástima que
Pájaro Gómez haya enviado una obra de 1995 («Equilibrios»), valiosa por cierto pero muy similar a otras ya expuestas en anteriores versiones de este encuentro. También es muy refinada «Nota en Movimiento» de Susana Lescano, aluminio, hierro, acero inoxidable, combinaciones que refulgen al sol por entre el follaje. Es conmovedora la obra de José Piuma, «El corazón del escultor II», hierro, granito y madera, encerrado en una pequeña celda. Carlota Petrolini apunta al humor grotesco al juntar a tres bañistas en «El que nada no se ahoga». Atrae por la tersura y el color logrados «Y ...salen tres», tres cortes en abanico de chapa de hierro con pintura poliuretánica.

Durante el recorrido se encuentran obras de
Fabio Miniotti, Rodolfo Nardi, Marcela Gásperi, Lidia Galego, Eulalia Gentile Munich, Cristina Tomsig, Claudia Aranovich, Cristina Piceda, Maria-na Schapiro, Guillermo Tazelaar, artistas de vasta trayectoria. Señalamos especialmente la imaginativa obra de Dora Isdatne, «El día», cerámica, esmalte y hierro; la propuesta lúdico-visual de Marina Papadópoulos en metal, chapa oxicortada y cilindrada «Respiración del Tiempo». «Silencio» de María Guallar, demuestra maestría en la talla en quebracho que establece un diálogo con una media esfera en mármol. Finalmente Edgardo Madanes se apropia literalmente de esa «tierra de nadie» mencionada al principio, al intervenir un pequeño árbol con hilo, tierra, hierro, polietileno en un espacio que denominó, justamente, «Territorio Apropiado».

Esta confrontación con la naturaleza es un verdadero desafío para los artistas que intentan señalar los cambios formales y conceptuales de la escultura así como su posición ante la realidad. Juramento 2291. Miércoles a Lunes de 14 a 20 hs. Clausura el 2 de diciembre.

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